EL KIRCHNERISMO TIENE EN LA MIRA A FUNCIONARIOS CERCANOS A LAVAGNA
El rumor circula en ciertos despachos oficiales: el Gobierno tiene en la mira a algunos funcionarios nacionales cuyos reemplazos se estarían evaluando debido a que les endilgan cercanía con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, convertido en la cabeza de un supuesto proyecto opositor al presidente Néstor Kirchner que se plasmaría en las elecciones de 2007.
El embajador argentino en Estados Unidos, José Octavio Bordón, aparece encabezando ese pelotón de señalados por el dedo del Gobierno. Amigo de Lavagna —dicen que su nombramiento en Washington obedeció, en parte, a eso—, en la Casa Rosada ya lo cuentan como seguro integrante de los equipos de campaña del economista, si es que al final se lanza a la Presidencia con todas las letras.
En verdad, el núcleo chico del Gobierno nunca le dispensó demasiada cortesía a Bordón, más allá de que haya realizado un correcto trabajo en EE.UU. Incluso desde fuentes oficiales se regaló durante meses, muy generosamente, la versión de que el ex hombre del Frepaso sería reemplazado por el actual cónsul en Nueva York, el “cristino” Héctor Timerman, periodista y ex militante del ARI, el partido de Elisa Carrió.
Pero ahora, por esas cosas raras que tiene la política, viene sonando otro nombre para Washington, seguramente más sorpresivo: el del ex gobernador santacruceño Sergio Acevedo, renunciado a su cargo cuando sintió que el kirchnerismo rabioso le rodeaba la manzana y le acotaba el margen de maniobra. El hombre está recluido en el sur y no ha dicho ni una palabra hasta ahora. El Gobierno le buscaría así un destino dorado para no “regalárselo” a la oposición. Esa lectura hacía ayer una fuente oficial, sin dar más precisiones.
Otro caso mencionado en el Gobierno tiene despacho en el Ministerio de Economía. Se trata de Oscar Tangelson, secretario de Política Económica y sobreviviente, en efecto, de la era Lavagna. Tangelson no tiene buena relación con Felisa Miceli, a pesar de que la conoce hace años. Eso ya no es un secreto en el Gobierno. Como tampoco que habla bastante seguido con el poderoso Julio De Vido. Acaso eso genere la tensión con la ministra.
Para los memoriosos, puede desconcertar la supuesta desconfianza kirchnerista hacia Tangelson. Es que el hombre fue uno de los economistas del llamado Grupo Calafate, un nucleamiento de intelectuales y técnicos que, allá por 1998, se reunieron para aportarle cierto progresismo al proyecto presidencial del candidato que presentaría el PJ en el 99: nada menos que Eduardo Duhalde. Comandaba ese grupo el matrimonio Kirchner, entonces aliados del bonaerense.
Otro nombre que para el kirchnerismo remite a sospecha es el de Alberto Coto, en este caso sí un histórico operador de Lavagna. Coto tuvo una aproximación fuerte al directorio del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE). Tan fuerte, que muchas fuentes oficiales lo dan por nombrado allí. El cargo era una promesa que le había hecho Lavagna para cuando dejara su banca de diputado, en diciembre pasado.
El Gobierno había decidido apurar su designación justamente en los momentos en que Lavagna insinuaba un despegue, a través de algunas críticas, acaso como una forma de tender un puente con el ex ministro. En el caso de Coto no podrán despedirlo porque su pliego en verdad nunca pasó el filtro del Banco Central —algunos dicen que ni siquiera llegó—, donde debe aprobarse su ingreso al directorio del BICE. Allí, en efecto, hace tiempo hay un puesto vacante.
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