EL LÍDER DE CALLEJEROS VOLVIÓ A RESPONSABILIZAR A CHABÁN
El cantante del grupo Patricio Santos Fontanet reconoció que “una de las grandes broncas” que él siente contra Chabán es cuando se pregunta “por qué no nos sentó y nos dijo que corríamos ese riesgo”, ya que la única referencia que tenían en ese sentido eran los enojos del empresario ante el público, durante los recitales.
El músico dijo que el grupo salió por una puerta “chica, común”, por la que habían ingresado, que comunica el estacionamiento de un hotel “con los baños y el camarín”. “Lo último que esperas es que si pasa algo las puertas de emergencias estén cerradas”, agregó Fontanet.
Chabán, dijo en tanto el cantante, llamó la atención de un modo por el cual “no quedaba la idea que estaba hablando con seriedad”, y advirtió que era “el productor y el dueño de este show”.
En su primera aparición televisiva, con la totalidad de sus integrantes, los músicos negaron haber tenido a su cargo la responsabilidad de la seguridad en el boliche ya que salvo dos o tres empleados que se encargaron de cuidar los instrumentos, el resto estaba a cargo de Chabán.
Los músicos recordaron, que en abril del año pasado Chabán, propietario de Cromañón, les había asegurado que en el boliche entraban cerca de 4000 personas, y que, además, les dijo que “desde un primer momento que el techo tenía paneles ignífugos”.
En ese sentido, recordaron que Chabán les había dicho que en una oportunidad el cantante bailantero Rodrigo Bueno, había reunido en el mismo lugar a unas 5000 personas, cuando al lugar se lo conocía como “El Reventón”.
“No nos imaginamos, no pensamos que se iba a prender fuego. Lo que Omar nos había dicho en un primer momento era que el techo tenía paneles ignífugos”, recordó Fontanet.
Fontanet, quien perdió a su madre en la tragedia, reconoció que él “todavía” no salió de Cromañón, aunque físicamente lo haya hecho.
Respecto de su mamá dijo que la extraña “mucho, la sigo amando y no la voy a ver más”, al señalar que después de aquel día “la vida cambió para todos” y por eso “no quiero mostrar un certificado de dolor”.
“Me acuesto a la noche angustiado -relató-, me levanto angustiado extraño mucho a la gente que no esta pienso en los chicos que no están mas”.
A su turno, el saxofonista del grupo Alberto Carbone, reconoció que “nuestra inquietud con las bengalas era el humo” a la vez que recordó que los padres de quienes encendían esos artículos de pirotecnia lo hacían décadas atrás con sus encendedores.
Eduardo Vázquez, baterista del grupo dijo que “no era nuestra función” revisar las puertas del local, porque “yo salí con dos palitos en la mano”.
“Nosotros tampoco vamos a tener un treinta y uno de diciembre feliz”, se lamentó.
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