EL LIDER DE LOS ROLLING STONES CUMPLE HOY 60 AÑITOS
Desde la pileta del Arts Hotel de Barcelona, Mick Jagger confiesa que celebrará su sexta década en un estadio de Praga. Me pregunto si alguna vez se imaginó que pasaría su cumpleaños de esa forma. “Sí”, contesta. “Lo supe hace años”. ¿Pero a los 60?, insisto. “Creo que uno nunca puede creer que cumple los años que cumple. Cuando se llega a los 21, uno no puede creer que tenga 21; cuando se llega a los 30, uno no puede creer que tenga 30. Se empieza a mejorar a medida que se sigue cumpliendo años, ya que se pasan los 40, que es algo grande, difícil, increíble, que no se puede sino aceptar.”
Está en Barcelona para tocar con su banda en el Estadio Olímpico local. “No quiero fanfarronear, pero hay que tener mucho éxito para hacer este tipo de gira en cualquier momento. Ya sea que se tengan 20 o 60 años, es muy poca la gente que puede hacer una gira de esta magnitud como la de los Stones. Antes de los shows, salgo a la calle y escucho que la gente dice: ‘Ah, yo compré la entrada hace tres meses’. Además, están todos esos futbolistas que van al show con sus novias modelos. La verdad que provocar ese efecto es muy cómico. Por otra parte, ganamos mucho dinero. Al terminar el día nos sentimos muy bien si conseguimos que 50.000 personas la pasaran grandioso y además ganamos toneladas de dinero. Nadie pierde nada”.
Antes, un show de los Stones era pura histeria. En la actualidad, es más bien un asunto familiar. En los alrededores del hotel se puede ver a varios de los vástagos de los Rolling Stones, entre ellos cuatro de los siete hijos de Jagger y dos de sus nietos. Además hay un circo de asistentes, cientos de ellos. El maestro de ceremonias de este circo ambulante es Michael Phillip Jagger, que nació en Dartford, Londres, el 26 de julio de 1943, más conocido en la actualidad como Sir Mick, caballero del reino y eterno chico malo. Su promiscuidad sexual, que no pareció ceder tras su “casamiento” balinés con Jerry Hall, fue objeto de innumerables columnas de chismes. Los rumores sobre su renuencia a llegar a un acuerdo económico con esposas y novias provocaron indignación y se lo acusó de tacaño. Sus discos como solista, como Goddess in the Doorway, del año pasado, fueron objeto de burlas a pesar de vender más de un millón de copias. Parecía que Mick Jagger no hacía nada bien. Era un desastre.
“Casi todo lo que escriben sobre mí es mentira”. Ante esa andanada, la actitud de Jagger fue cerrar la boca, negarse a entrar en el juego, de modo que las especulaciones y conjeturas sobre todos los planos de su vida continúan, a pesar de que, en realidad, su vida tiene muy poco que ver con lo que dicen los titulares de los diarios. Sigue estando en excelentes términos con todas sus ex, ninguna de las cuales se muere de hambre. Sigue conviviendo en Londres con Hall. Sus hijos tienen todo lo que necesitan, y su relación con ellos es muy estrecha. Es un padre responsable y comprometido, y es más probable que lo fotografíen con sus hijas que con chicas lo bastante jóvenes como para ser sus hijas (excepción: Sophie Dahl).
Jagged Films, su productora cinematográfica, es una empresa exitosa que tuvo a su cargo Enigma, que protagonizó Dougray Scott y recibió grandes elogios por parte de la crítica. En la actualidad lleva a cabo la preproducción de una película sobre la vida del poeta Dylan Thomas. Su más reciente incursión como actor, en The Man From Elysian Fields (El hombre de los Campos Elíseos), le valió las mejores críticas que recibió hasta la fecha. Por último, su banda toca en estadios llenos en todo el mundo desde hace un año. Es una situación de la que le corresponde buena parte del mérito, ya que se ocupa de todos los planos de la actividad del grupo.
“No creo que a nadie más le interese. No creo que nadie de la banda tenga el más mínimo interés en ese aspecto. Siempre y cuando el grupo tenga éxito. Estoy seguro de que si no tuviera éxito, les interesaría mucho”. Es un comentario típico de Jagger, ácido y acompañado por una risita. Por lo que advierto en algunas conversaciones con distintos miembros del equipo, Mick es omnipresente en la gira. Supervisa todo, hasta la venta de entradas.
La imagen de Jagger que siguen presentando los diarios sensacionalistas es la de un tacaño libidinoso; una “contradicción en los términos”, según su opinión. Le pregunto si alguna de las dos cosas es verdad. Con respecto al dinero, insiste, “Esas listas de ricos que aparecen en el Sunday Times son absurdas. No sé qué tan exactas serán en el caso de los demás, pero en el mío no lo son. Recuerdo que las cifras eran millonarias aunque yo hubiera estado sentado y dedicado a no hacer nada. No sé cómo pueden inventar todo eso y publicarlo como si fuera la realidad de cien personas. No digo que sea pobre, pero gasto muchísimo dinero en mantener todo funcionando, en mucha gente, en hijos, ex exposas y en las casas en las que ya no vivo pero que igualmente debo seguir manteniendo”.
Su indignación ante tanta injusticia da risa. “Ya sé que usted no cree que gaste tanto dinero, pero lo hago”, dice. “Por otra parte, a los que crecimos en la década de 1950 se nos enseñó a ser frugales. No nos gusta tirar la computadora por la ventana en cuanto tiene algún problema. Nos gusta arreglar los autos en lugar de deshacernos de ellos. No nos educaron como a Puff Daddy para que invitáramos a 30 amigos al sur de Francia y gastáramos centenares de miles de libras”.
Buena parte de las especulaciones sobre la relación de Mick con el dinero se basa en los acuerdos de divorcio y manutención de sus hijos, y él señala que las características conflictivas de los mismos son una mentira. “La táctica habitual en los casos de divorcio es exigir una enorme suma de dinero con la esperanza de obtener finalmente un porcentaje de esa cantidad. Pero los diarios dicen que a uno lo demandan por 50 millones de libras, por ejemplo, de modo que cuando uno paga 10 se lo acusa de ser un tacaño.”
El último enfrentamiento de Mick en la corte fue con la madre de su hijo Lucas, de tres años, Luciana Morad, una modelo brasileña con la que tuvo un romance de tres meses. “Luciana no necesitaba demandarme. Ni siquiera me dio la oportunidad de darle dinero. Directamente contrató a ese abogado ávido de publicidad que no tenía el mínimo interés en llegar a un acuerdo. Ahora ella se da cuenta de que fue un error.” Y eso es lo que Jagger piensa de la relación, que preludió el final de sus veinte años con Jerry Hall. “Fue un error y lo admito. Pero si digo eso Lucas puede leerlo dentro de unos años y pensar, ‘Ah, yo fui un error’, de modo que tengo que agregar que es un chico adorable. Si no lo hago, puede sonar horrible.” Cuando tuvo lugar esta conversación, ambos sabíamos que él tenía una novia desde hacía más de un año, la diseñadora de Los Angeles L’Wren Scott.
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