EL LUNES LLEGA UNA MISIÓN DEL FONDO
La misión será encabezada por el subdirector del Departamento para el Hemisferio Occidental y encargado directo del caso argentino, Ranjit Teja, y se estima que podría extenderse por unos quince días, anticiparon a LA NACION en esta capital.
La misión es parte del programa de auditoría que el organismo internacional efectúa cada año en todos los países miembros, como lo establece en el artículo IV de su carta orgánica.
Pero cuenta con una “carga emocional” extra, en este caso, por la tirante relación que el Fondo mantiene desde hace años con el Gobierno, según dijo a LA NACION un funcionario involucrado en las negociaciones.
“Los números de la economía argentina son sólidos, aunque las dudas pasan por la sustentabilidad futura que tienen esos números”, explicó el informante.
POR ESTAPAS
Los técnicos del FMI arribarán a Buenos Aires por etapas, según trascendió, a medida que la misión revise los cuadros fiscales, monetarios y bancarios de la economía argentina con los funcionarios del Banco Central y del equipo económico encabezado por Felisa Miceli.
Teja asumió como encargado especial de las cuentas argentinas por pedido expreso del director gerente del Fondo, el español Rodrigo de Rato, con quien trabajaba como su jefe de gabinete.
Más directo que su superior en el Departamento para el Hemisferio Occidental, Anoop Singh, Teja planteó durante la última reunión conjunta del FMI y del Banco Mundial, en abril último, que el Gobierno debería poner en marcha un plan más amplio para afrontar el brote inflacionario.
El Ministerio de Economía debería promover un “paquete de medidas” y no sólo los acuerdos de precios, que podrían ser “parte de la respuesta”, dijo. “La inflación debe ser enfrentada con varias medidas macroeconómicas”, insistió.
Las conclusiones del equipo técnico, junto con la eventual réplica del gobierno argentino, podrían conocerse en julio o agosto próximos, si la revisión del organismo internacional no afronta contratiempos imprevistos, después de ser analizadas y aprobadas como informe por el directorio del Fondo.
El gobierno de Néstor Kirchner mantiene una posición muy crítica respecto del Fondo, al que responsabiliza de errores en el diagnóstico de la situación argentina antes y durante la crisis de 2001 y 2002, como también en las propuestas para iniciar y sostener la recuperación de la economía.
El Fondo considera, en cambio, que en la Argentina impera una “distorsión” sobre su rol y su responsabilidad en la marcha económica del país, según lo calificó el futuro embajador de Estados Unidos en el país, Earl Anthony Wayne, quien se comprometió ante el Senado a promover “una vigorosa diplomacia pública” para revertirla.
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