EL MACRISMO BUSCA QUE EL JUICIO A IBARRA NO SE CONVIERTA EN BUMERÁN
Despegar a Mauricio Macri del papel de verdugo. Ese parece ser uno de los mayores desafíos que tiene por delante el macrismo a partir de la decisión de la Legislatura de iniciar el juicio político contra Aníbal Ibarra.
No se trata sólo de contrarrestar la estrategia planteada por Ibarra, que lo acusó directamente de haber encabezado un “golpe institucional” para despojarlo de su cargo. En Propuesta Republicana (PRO), temen que la imagen del Macri “golpista” pueda instalarse en la sociedad.
“Vamos a tener que trabajar duro para mostrar que Mauricio no actuó con ánimo de revancha sino sólo en búsqueda de la verdad. No va a ser fácil, porque en la gente todavía prende mucho la idea de Macri como un tipo especulador”, reconoció ayer ante Clarín un dirigente cercano al empresario.
Ante ese panorama, la mayoría de los legisladores macristas no dudó en criticar a su jefe por haber salido a hablar públicamente 24 horas después de la suspensión de Ibarra. “Lo único que logró fue convertirse en el enemigo que necesita Ibarra para victimizarse”, razonaron.
Es por eso, también, que varios legisladores de PRO volvieron a señalar que, en términos de especulación política, hubiera resultado mucho más conveniente llegar sólo a 29 votos y no a los 30 que permitieron iniciar el proceso de enjuiciamiento.
“Está claro, para nosotros el mejor escenario hubiera sido que Ibarra zafara raspando del juicio político. Sólo teníamos que desgastarlo, en cambio ahora corremos el riesgo de martirizarlo”, reconoció a este diario otro integrante de PRO.
Así como están las cosas, el macrismo intentará en el futuro que Ibarra sea destituido por la Sala Juzgadora de la Legislatura. Pero, en el medio, tiene varios desafíos por delante:
Probar que sus legisladores actuaron convencidos de que Ibarra incurrió en mal desempeño y no con fines políticos. Sostienen que la defensa de Ibarra —que ya anticipan “sumamente frágil”— no hará más que demostrar su responsabilidad en la tragedia de Cromañón.
Pero, sobre todo, esperan que el juez Julio Lucini —a cargo de la causa penal— llame a Ibarra a indagatoria y lo procese aún antes de que la Legislatura emita su sentencia.
Disminuir la alta imagen negativa que tiene Macri en la Ciudad. Pese a haber ganado las elecciones legislativas del 23 de octubre, en PRO admiten que un número importante de porteños sigue pensando que no votaría nunca al empresario.
Tanto para sus aspiraciones políticas en 2007 como para no quedar como cerebro de una conspiración para echar a Ibarra, en el macrismo consideran imprescindible trabajar para mejorar la imagen de Macri.
Asegurar la continuidad de Jorge Telerman al frente de la jefatura del Gobierno porteño. Como afirmó el martes Macri, nadie piensa en la convocatoria a elecciones anticipadas. “Sería una locura y, además, no nos conviene. En ese caso, la gente podría decir, con razón, ‘lo lograron, era lo único que les interesaba'”, explicó otro legislador.
La continuidad de Telerman, especulan en el macrismo, podría allanar el triunfo de Macri en la Ciudad en 2007. “Telerman no tiene el peso suficiente para instalarse como una figura para las elecciones. No tiene ninguna posibilidad de revertir en dos años el desgobierno que existe en la Ciudad”, afirman.
Después de la decisión de la Legislatura, Ibarra no es el único que analiza su futuro.
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