EL MAL TIEMPO LE JUGÓ EN CONTRA AL DISCOVERY
Algunos hablan de “mala suerte”, y otros no se atreven a formular críticas. La NASA, por su parte, alegó ayer condiciones meteorológicas inestables al tomar la decisión de postergar por 24 horas el retorno del Discovery. Si no pasa nada ra ro en esta misión plagada de obstáculos, el transbordador espacial y sus siete tripulantes estarán hoy de regreso en la Tierra.
El retorno de la nave, previsto inicialmente para ayer poco antes de las seis (hora argentina), fue aplazado primero por 90 minutos, y luego hasta hoy. Los astronautas ya se habían vestido con sus trajes presurizados de color naranja, y habían ocupado sus lugares en la cabina.
Unos veinte minutos antes de la primera hora fijada para la operación retorno, la NASA analizó el informe meteorológico y decidió que el Discovery diera otra órbita en torno de la Tierra. Cuando faltaban apenas trece minutos para el encendido de los motores en el segundo intento de aterrizaje, el centro de control en Houston resolvió posponerlo para hoy, cuando habrá otras dos oportunidades de descenso en Cabo Cañaveral, y otras dos, más tarde, en la Base Edwards de la Fuerza Aérea, en California.
Las nubes cubrían el Centro Espacial Kennedy, y la probabilidad de lluvias en el lugar del aterrizaje llevó al director de vuelo, LeRoy Cain, a desactivar el último intento. “Como podrán imaginar por nuestro silencio desde aquí abajo, sigue habiendo una capa baja de nubes, entre los 300, los 400 y los 500 pies de altura. Son pocas y dispersas, toda la tarde; la única palabra que puede describir esto es inestable”, describió Ken Ham, encargado de la comunicación con la nave y también astronauta.
“Entonces, oficialmente vamos a despedirnos hasta dentro de 24 horas”, agregó Ham. Según The New York Times, la voz de Eileen Collins, la comandante del Discovery, sonó crispada: “De acuerdo, Houston, ya los oímos”. La versión pública fue más complaciente: “Tomaron la decisión correcta, muchachos. Estamos de acuerdo con ustedes, y vamos a tener que disfrutar de otro día en órbita”, le hizo decir la NASA a Collins.
De acuerdo con el protocolo de la NASA, para el aterrizaje de un transbordador es preciso que no haya nubes a menos de 2.400 metros del suelo, y ayer estaban a no más de 150 metros.
El descenso es un proceso esperado con gran ansiedad por la NASA, pues esta misión no sólo debía llevar 2 toneladas de provisiones y equipos a los dos astronautas de la estación espacial internacional, sino sobre todo probar los cambios que se introdujeron al Discovery tras la catástrofe del Columbia en febrero de 2003.
La desintegración del Columbia al reingresar a la atmósfera, que costó la vida de los siete tripulantes, se debió a daños en su capa aislante, que permite resistir las temperaturas de más de 1.500ø provocadas por la fricción con la atmósfera. Pero también el Discovery resultó dañado en el despegue, el 26 de julio, y debió ser reparado en el espacio.
Hoy, la nave tendrá dos posibilidades de aterrizaje en el Centro Espacial Kennedy —a las 5,07 y a las 6.43—, y otras dos en la Base Edwards, en California —a las 8.12 y a las 9.47. “Trataremos de aterrizar en alguna parte mañana” (por hoy), afirmó Cain.
La base White Sands, en Nuevo México, también está preparada para recibirla. Pero un descenso fuera de Florida costaría millones de dólares más para transportar de nuevo al Discovery, y demoraría en una semana su preparación para otro vuelo. Que no se sabe cuándo ocurrirá, hasta tanto no se establezca por qué se desprendieron trozos de material aislante en el despegue, tal como había sucedido con el Columbia.
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