EL MALO DE LA PELÍCULA QUIERE ESCARMENTAR A LOS CRÍTICOS
El mundo a veces aparenta estar patas para arriba y eso parece demostrar la demanda por cien mil pesos que Alberto Maguid, el jefe sindical de UPCN y candidato reutemista a diputado provincial, inició contra Dardo Olea, miembro del consejo de administración del hospital de Niños Zona Norte.
Olea, un dirigente barrial que trabaja hace dos décadas ad honórem para los más necesitados y ahora dona el 50 por ciento de su sueldo al propio hospital de niños (ver aparte), fue citado con suma celeridad por la Justicia a partir de la querella por “daños morales” que le inició el poderoso sindicalista. Maguid se sintió agraviado porque en diferentes declaraciones periodísticas se le adjudicaron ingresos –presuntamente en forma errónea– por 13 mil pesos mensuales además de achacarle a la conducción gremial que lidera que “no sólo nunca acompañó la denuncia de los ilícitos (en los hospitales) sino que incluso ha apañado a los empleados corruptos”. Maguid, que ahora demanda por daños morales a Olea, está imputado de ser “jefe de una asociación ilícita destinada a defraudar al Estado provincial y evadir impuestos nacionales”, motivo por el cual la fiscalía federal de Santa Fe pidió el lunes su indagatoria en una causa iniciada por la Afip y que a poco de abrirla la Justicia provincial mandó al archivo. Amenazando con hacer caer todo el peso de esa misma Justicia provincial, el secretario general de UPCN no sólo querelló a Olea. También lo hizo con la revista independiente Tercer Mundo, de Santa Fe, e intimó legalmente al periodista Leo Ricciardino de LT8.
El 29 de mayo y el 4 de junio pasados, Olea hizo declaraciones al diario La Capital y a LT8 respectivamente. Unos días antes, el director del hospital Provincial había acusado a la delegada de UPCN, Coca López, de ejercer “un poder paralelo al del consejo de administración” de ese hospital después de un incidente de suma gravedad: la vida de varios pacientes estuvo en peligro cuando el equipo electrógeno del hospital dejó de funcionar porque, supuestamente, un grupo de empleados había reemplazado por agua el combustible que luego le vendían ilegalmente a taxistas y remiseros de la zona.
El 25 de mayo, un hecho de características similares ocurrió en el equipo generador del hospital de Niños Zona Norte aunque en cambio de agua manos anónimas habían metido arena. En esa entrevista Olea hizo una serie de afirmaciones hastiado de que nunca se descubra a los responsables de los periódicos sabotajes y robos que sufren los hospitales, las cuales ahora le valieron una demanda de Alberto Maguid, que pretende quedarse (supuestamente para después donarlo) con su patrimonio por supuestos daños morales.
Maguid acusa a Olea de haber incurrido en injurias cuando el 29 de mayo pasado el diario La Capital adjudica al miembro del consejo de administración dichos que refieren a la conducción gremial que “no sólo nunca acompañó la denuncia de los ilícitos (en los hospitales) sino que incluso ha apañado a los empleados corruptos”.
El mismo cargo hace Maguid cuando La Capital atribuye a Olea que “acá (por el hospital de Niños) no está Coca López (delegada del Provincial) pero sí la delegada gremial de UPCN, Nilda Ruiz, del área de Estadísticas. Ambas tienen las mismas características, protegen a los malos empleados, a los que no cumplen con sus obligaciones y responsabilidades. Y lo peor es que son apenas una muestra de la cabeza sindical de UPCN”.
Maguid también querella a Olea porque le adjudicó ingresos, supuestamente en forma errónea, por 13 mil pesos mensuales. El dirigente gremial dijo ayer que esa no era la razón de la demanda y que sus ingresos actuales son de 2.400 pesos mensuales como integrante del directorio de la Caja del Seguro Mutual y 1.500 como secretario general del gremio. En total, “más o menos 3.900 pesos”. También negó que alguna vez haya tenido una entrada dineraria que ronde los 7.000 pesos mensuales como informaron la mayoría de los medios periodísticos de la provincia en la época que se produjeron las declaraciones de Olea.
“Para tener una idea de cómo es el poder en Santa Fe, el presidente gana 3.000 pesos, el gobernador 3.000, y el secretario del gremio gana 13.000”, había dicho Olea en LT8 el 24 de junio a las 7 de la mañana. En la querella se sostiene que “dicha aseveración resulta de extrema gravedad si tenemos en cuenta que Maguid representa a una clase obrera de asalariados de escasa retribución por lo que la especie desacredita doblemente al mismo frente a sus representados…”.
Por último, Maguid se siente víctima de una difamación y una desacreditación pública: “El querellado hace imputaciones tales como que (Maguid) ostenta un poder mayor que el del propio gobernador, percibiendo un sueldo elevadamente superior y que es la cabeza de una organización sindical que protege a los malos empleados, a los que no cumplen con sus responsabilidades y obligaciones, afirmando que si el gremio conducido por Maguid no existiera, el sector de salud mejoraría considerablemente, calificándolo como desconstructor”.
Dardo Olea: dos décadas de lucha en la salud pública
Dardo Olea es un grandote peronista que, como suele contar, se quedó “con la doctrina de Perón en 1974”. Hace dos décadas fundó en barrio La Cerámica un centro de salud comunitario que lleva el nombre del abuelo del General Perón, Tomás Liberato Perón, uno de los primeros médicos sanitaristas del país, ubicado en Godoy Cruz 1585. De fuertes convicciones éticas y sociales reconocidas por quienes en la última década trabajaron con él en el ámbito de la salud pública, Olea se hizo cargo de la presidencia de la cooperadora del Hospital provincial de Niños Zona Norte en 1990.
En 1994 pasó a integrar el consejo de administración, un cargo por el cual fue votado por las vecinales y organizaciones sociales de la zona. Desde entonces, Olea dona el 50 por ciento de su sueldo al propio hospital. Una de las espinas que Olea lleva en la vida es que sus tres hijas, con sus respectivas familias, terminaron por irse a vivir a Estados Unidos ante la falta de oportunidades en el país. Suele vanagloriarse de que jamás usó influencias para meter parientes o amigos en la planta de personal, aunque a veces cree que de haber cometido ese desliz su familia quizás hoy no estaría tan lejos. “Todo lo que dice Dardo es verdad, es un tipo noble, luchador y honesto como pocos. Lo que ocurre es que en ámbitos como el de los hospitales provinciales hay que manejarse con mucha cintura política porque UPCN tiene mucho poder y si no medís algunas reacciones los burócratas te saltan a la yugular”, explicó un director de otro hospital.
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