EL MEDIOAMBIENTE RECLAMA UNA URGENTE AGENDA NACIONAL
Las principales organizaciones ambientalistas del país coincidieron en que las políticas y la contaminación son temas imprescindibles en una posible agenda ambiental nacional, donde se destaca, según apuntaron los ecologistas de Rosario, el incumplimiento de las leyes, su inexistencia y la falta de control como causa de los principales problemas de la región, así como el del modelo de monocultivo, con respecto a la soja.
La encuesta fue realizada por la organización Comunicación Ambiental, con vistas a la conmemoración de hoy por el Día del Medio Ambiente, a diez de las quince principales ONGs preocupadas con el tema, entre ellas al Taller Ecologista de Rosario.
Los activistas dijeron además que la deforestación, el reordenamiento territorial, las energías limpias, el modelo sojero, la minería y las pasteras son prioridades de estudio e inmediata acción en materia de medio ambiente.
Para Daniel Sabsay de la Fundación Ambiente, y Elena Lucca, presidenta de la Asociación Agenda 21 Nordeste (Chaco), el primer paso es “la creación consensuada de una política ambiental nacional” hoy inexistente. Además, José Luis Esteves, de la Fundación Patagonia Natural (Chubut), dijo: “Es impensable cualquier política ambiental sin participación comunitaria”.
Cinco de las diez organizaciones que mencionaron esta prioridad destacaron que no se cumple la legislación “producto del desconocimiento del Derecho Ambiental tanto de los poderes ejecutivos como judiciales”, según Enrique Viale, de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.
“El no cumplimiento de la legislación o su inexistencia lleva a que suframos impactos severos en nuestra salud a causa de diversas fuentes de contaminación”, explicó Elba Stancich coordinadora del Taller Ecologista de Rosario. De los diez que mencionaron la contaminación, siete se refirieron a la del agua.
Tampoco faltaron críticas, en palabras de Raúl Montenegro, presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (Córdoba), a los problemas con los “funcionarios incompetentes” y la “corrupción”. Por su parte, Leandro Altolaguirre, presidente de la Asociación Alihuen (La Pampa) recordó que “en general los conflictos ambientales vienen de la mano de la actividad económica”.
Eduardo Sosa, presidente de Oikos Red Ambiental (Mendoza), identificó como principal problema “el deterioro o pérdida de las fuentes de agua dulce, provocada por la contaminación de origen industrial, actividades extractivas y malas prácticas agrícolas”. En palabras de Gabriela Pereyra de Ecoclubes, debería garantizarse “el acceso a un agua segura, como derecho humano fundamental”.
Por su parte, Greenpeace alertó sobre la minería a cielo abierto y las prácticas productivas reñidas con la preservación del medio ambiente, como el problema de contaminación de las pasteras, mencionó Gonzalo Girolami, coordinador de prensa.
La deforestación se la vinculó tanto a las pasteras como al modelo sojero. Lucas Chiappe, del Proyecto Lemú (Chubut), graficó la amenaza como el “sucesivo reemplazo por monocultivos ya sea de soja o de pinos” de los bosques del país. Sobre el modelo sojero, Stancich agregó que “la liberación de organismos genéticamente modificados pone en riesgo la sociedad entera, imponiendo lo transgénico como única salida, reduciendo las posibilidades de producir alimentos sanos que conserven suelos y agua”.
Ligado al tema de la política ambiental y al desmonte surge el reordenamiento territorial ambiental. Para Viale, por su parte, “el boom de la soja produce una presión irracional sobreáel recurso suelo y una deforestación indiscriminada”.
Por otro lado, Jorge Daneri de M’Biguá Ciudadanía y Justicia Ambiental (Entre Ríos) señaló como necesaria “una activa política de desarrollo sistemático y financiado por el Estado de energías limpias, en particular eólica y solar”. Stancich advirtió que “el Gobierno argentino en su Plan Energético elige lo peor para aumentar la generación eléctrica: ampliar Yacyreta, construir las represas de Corpus y Garabí y terminar la central nuclear Atucha II. Fuentes que generarán nuevos problemas sociales y ambientales”.
Este contenido no está abierto a comentarios

