EL MERCADO MANTIENE LA EXPECTATIVA DE APRECIACIÓN REAL DEL PESO
La medición de expectativas cambiarias al 29 de mayo del corriente año muestra que el mercado profundizó por segunda vez consecutiva su pronóstico de apreciación real del peso en 2006, del 4,7 por ciento al 7,2 por ciento.
El dato se desprende de una nueva edición del Informe de Expectativas Cambiarias (IEC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella.
El índice releva la trayectoria esperada por el mercado para el tipo de cambio real peso-dólar y un análisis sobre el costo de financiamiento (tanto en dólares como en pesos ajustados por inflación) del gobierno argentino.
Sin embargo, el informe establece que de allí en más, no se prevén variaciones significativas del tipo de cambio real en un lapso de quince años.
A pesar de la mayor volatilidad que mostraron los mercados internacionales en mayo, vale destacar que la moderación de las expectativas de apreciación real del peso viene produciéndose desde febrero pasado.
Asimismo, a partir de un trabajo realizado por el CIF, se estima que, dadas ciertas hipótesis en un escenario internacional adverso y a causa de los factores globales que lo determinan, el riesgo país podría crecer hasta un 80 por ciento respecto de su nivel actual.
El Director Ejecutivo del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, Ramiro Blazquez, sostuvo que “al igual que en la medición de abril, el mercado vuelve a profundizar sus expectativas de apreciación real del peso frente al dólar americano en 2006.
De esta forma, se pasó de una apreciación real esperada para el año en curso de 3,5 por ciento hacia fines de marzo a 7,2 por ciento con datos del 29 de mayo.
Sin embargo, el proceso se detiene ahí, y el mercado anticipa estabilidad para el nivel del tipo de cambio real en los quince años que siguen. Vale destacar que esta moderación en las expectativas de apreciación real (al menos en lo que al mediano y largo plazo se refiere) no se vio afectada por la mayor volatilidad que en mayo mostraron los mercados financieros internacionales, pudiendo percibirse dicho proceso ya desde febrero pasado”.
Por otro lado, Blázquez destacó que “para el cálculo del tipo de cambio real, utilizamos las proyecciones de inflación norteamericana que surgen de un relevamiento efectuado por el Federal Reserve Bank of Philadelphia entre consultores norteamericanos”.
Según Blázquez, de este análisis “resulta interesante señalar que en el mismo (difundido el pasado 15 de mayo), no se percibe una aceleración de la inflación minorista estadounidense más allá del segundo trimestre de 2006, por lo que de acuerdo a dicho estudio en todo el año la inflación norteamericana no superaría el 2,62 por ciento”.
Finalmente, el director ejecutivo del CIF manifestó que “a partir de un trabajo reciente de Eduardo Levy Yeyati y Martín González Rozada se puede aislar la incidencia de los factores externos sobre una variable clave de la economía, como es el riesgo país (tradicionalmente identificado con el EMBI de J.P. Morgan). Esto resulta importante dado que existen dudas sobre la continuidad de un contexto internacional favorable para los países emergentes”.
El especialista agregó que “a partir del modelo estadístico estimado en dicho trabajo, y considerando únicamente la influencia de los factores globales, en un escenario externo adverso en el que la tasa libre de riesgo (medida a través del bono del Tesoro Americano a 10 años) se ubicase en 6 por ciento anual, el EMBI –riesgo país- de Argentina crecería un 14 por ciento respecto de su nivel actual, mientras que, si además la aversión al riesgo de los inversores extranjeros (aproximada por la prima de los bonos corporativos de alto riesgo en economías desarrolladas) volviese a su promedio histórico (573 puntos básicos), el incremento del riesgo país sería de 80 por ciento”.
Por lo tanto, el ejercicio ilustra que, “más allá del nivel de la tasa de interés de los EE.UU., lo que verdaderamente debería preocupar es el drástico cambio de humor de los inversores externos”.
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