EL MERCOSUR FIRMA UN ACUERDO CON CUBA PARA FOMENTAR EL COMERCIO
En tanto, el jefe del Estado venezolano, Hugo Chávez, quiere traer la petrodiplomacia al Mercosur: su gobierno ofreció ayer, en una reunión preparatoria, aportar al Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), con el que se darán créditos al desarrollo, sobre todo, de Uruguay y Paraguay, los socios menores, disconformes con el bloque.
“La integración se extiende de Tierra del Fuego al Caribe”, declaró el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradia, bromeando porque la ciudad de Córdoba recibió ayer a las delegaciones técnicas de los países con 24 grados poco invernales.
Estados Unidos, que por su embargo de casi medio siglo contra Cuba ha presionado a inversores europeos en la isla, no ha objetado el acuerdo con el Mercosur, según Chiaradia.
“No somos muy presionables. A mí nadie me dijo nada. ¿Quién se va a quejar por el acuerdo si es para que la Argentina exporte más? Es un acuerdo kosher”, sonrió el secretario, al hacer la comparación con los alimentos “aptos” para la liturgia judía.
Pragmatismo
“Estados Unidos está tan pragmático como nosotros”, respondió el subsecretario de Integración Económica Americana, Eduardo Sigal, cuando se le preguntó por la actitud de Washington hacia el convenio con Cuba.
“No recibimos ninguna señal [de Estados Unidos]”, declaró el vicecanciller de Paraguay, Rubén Ramírez.
La Argentina exportó el año pasado a Cuba por US$ 92 millones e importó por menos de 10 millones. Esta cifra de compras se alcanzó porque ambos países crearon un fideicomiso para traer medicamentos cubanos.
Entre los productos que con el tratado entrarán en la isla sin arancel o con una tarifa reducida figuran máquinas y aparatos eléctricos, calderas, plásticos y sus manufacturas, equipos de óptica y fotografía, de medicina y quirúrgicos.
En cuanto a la llegada de bienes cubanos a la Argentina, Chiaradia aseguró que, “en general, el comercio es de una sola vía”, es decir, hacia el país caribeño, y descartó que se vayan a desgravar los habanos y el ron, dado que son artículos protegidos con altos aranceles.
Una noticia que puede desilusionar a algunos sibaritas, pero agradará a los pequeños productores locales de licores y cigarros.
“Venezuela tiene un interés muy fuerte en contribuir”, destacó Chiaradia con relación a los fondos que, como en la Unión Europea, procurarán compensar asimetrías entre los socios.
El Focem ya cuenta con la aprobación parlamentaria de Uruguay y Paraguay y entrará en vigor cuando lo ratifiquen los congresos de Brasil y la Argentina.
En el tercer año de vida dispondrá de US$ 100 millones para prestar.
Brasil pondrá un 70 por ciento de los recursos; la Argentina, un 27 por ciento; Uruguay, un 2 por ciento, y Paraguay, un uno por ciento, según el producto bruto interno (PBI) de cada uno.
Venezuela cuenta con dos tercios del PBI argentino.
A su vez, el 48% de los fondos será para Paraguay; 32%, para Uruguay; 10%, para la Argentina, y otro tanto, para Brasil. Pero Venezuela todavía no es miembro pleno del Mercosur. Si bien se firmó su protocolo de adhesión el mes pasado en Caracas, aún deben ratificarlo los parlamentos de los cinco países en cuestión.
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