EL MINISTRO DE VIDO NO HALLA RAZONES PARA LAS DEMORAS EN LA CIRCUNVALACIÓN
El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, ratificó ayer en Rosario que el tramo Villa María-Pilar de la autopista Rosario-Córdoba está en plena construcción y que el Estado, con sus límites, ha conseguido duplicar el ritmo de obra en relación al que le imprimía la ex concesionaria Covicentro, al tiempo que anunció que “seguramente se van a licitar otros tramos” desde Santa Fe hacia la provincia mediterránea, atento a que “ahora el Estado no está sujeto a los convenios con los corredores de peaje, así que puede licitar cuando lo crea conveniente y con el presupuesto que tenga”. Además, recordó que tal “proeza” se logra a partir del ahorro de los 325 millones de pesos que anualmente el Estado destinaba a subsidiar a los concesionarios viales.
De su visita a la ciudad, donde participó del Segundo Encuentro Federal de Industriales de la Región Centro, De Vido se llevó, además de muchos aplausos, una noticia que le aportó una movilera: la obra de reparación y mantenimiento de la avenida de Circunvalación, que ya debería haber comenzado, aún no empezó. “Cuando llegue a Buenos Aires voy a averiguar porqué no empezó la obra, que debería haber arrancado hace por los menos 20 días”, se comprometió.
Y, para darle un toque federal a su paso por la ciudad, anunció a modo de primicia la construcción de un gasoducto del noreste argentino (NEA) que llegará hasta Santa Fe y para el cual se invertirán mil millones de dólares, entre aportes privados (750 millones) y estatales (250 millones).
La tribuna del Centro Cultural Parque de España estaba abarrotada de hombres de negocios ataviados con pulcros trajes, la mayoría de colores oscuros salvo el principal protagonista, que lucía uno claro. Cuando Julio De Vido aseguró que “hay que invertir la ética de la argentina de los 90” porque “cuando logremos consolidar la opinión y el concepto de que la producción y el trabajo son las banderas, el viento y la corriente que empujan a la Argentina, podremos volver a hablar entre nosotros de Patria, Nación y pueblo sin ponernos colorados”. Así terminó el discurso del ministro de Planificación, quien antes desgranó los lineamientos y doctrinas que impulsan las acciones del gobierno, y que básicamente se traduce en el paso de un modelo de capitalización financiera hacia uno “productivo-competitivo” con eje en la creación de empleo y sustento en un tipo de cambio alto.
Los industriales de la Región Centro habían escuchado de boca del ministro, un rato antes, que “en la Argentina de hoy están soplando nuevos vientos”. Parte de esas exhalaciones arribarán a dos obras clave para un Estado que pretende recuperar protagonismo e incidencia en la economía, como los son las de la central nuclear Atucha II y las de la central hidroeléctrica Yaciretá.
“Vamos a completar Yaciretá y vamos a terminar Atucha II. Se está negociando con la empresa Siemens”, dijo De Vido, para abundar que “son todas obras de generación que pertenecen al Estado nacional que de esa manera va a intervenir activamente en la ecuación energética, papel que no debería haber abandonado nunca”. El anuncio se produce en el momento en que, justamente, el Estado mantiene una dura pulseada con las empresas energéticas privatizadas por el costo de las tarifas.
Además, De Vido sostuvo ayer que “hay una realidad económica diametralmente distinta a la que se pronosticaba a principios del año anterior en boca de no pocos agoreros, algunos de lo mismos que hoy piden que la Argentina mejore su propuesta de pago de la deuda, y eso sabemos todos que es a costa del esfuerzo, el sacrificio, y el ir para atrás de todos ustedes. Como ha dicho el presidente –agregó– en materia de producción y trabajo no daremos un sólo paso atrás”.
Por último, el titular de Planificación planteó sus críticas respecto de la dependencia de la producción de materias primas sin valor agregado que sufre el país. “No solamente nos tiene que avergonzar que la soja y el maíz en bruto sean puntales de las exportaciones nacionales. Por 11 años consecutivos una empresa petrolera tiene la cinta azul por exportar petróleo crudo, esto es muchísimo más preocupante”, aseguró.
¿El regreso de la industria nacional?
Decidido a sostener un modelo que avance en la sustitución de importaciones, como un modo de alentar la industrialización, De Vido contó la siguiente anécdota: “Una de las empresas más ganadoras del modelo en materia de telecomunicaciones, en el marco del fondo fiduciario que busca recrear la industria de ese sector, anunció en la Casa de Gobierno que en el 2002 el 35% de los productos que utiliza eran de origen nacional, y que en el 2003 van a ser del 65% tendiendo al 85 en el 2004. Esto no es producto de la casualidad, sino de tener el corazón caliente y la cabeza fría, y de militar en la sustitución de importaciones y, fundamentalmente, que los ganadores del modelo anterior inviertan en la Argentina”.
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