EL MINISTRO QUE NO FUE
La renuncia de Sergio Rossi como ministro Coordinador del gobierno provincial se comunicó oficialmente 25 horas después de haber jurado en el cargo, aunque en realidad el gobernador Jorge Obeid la había aceptado el mismo jueves a la noche cuando el Sapo sólo llevaba 11 horas de gestión. Las presiones del reutemismo en represalia porque Rossi había calificado al senador nacional como menemista fueron determinantes para Jorge Obeid, quien rápidamente debió deshacerse del funcionario al que había tardado 4 meses en elegir.
El gobierno provincial emitió ayer un breve comunicado en el que indica que “el gobernador Jorge Obeid decidió aceptarle la renuncia al ministro Coordinador, Sergio Rossi, ante la solicitud del funcionario en el entendimiento de que sus declaraciones periodísticas, antes de asumir, habían sido personales y no podían comprometer de modo alguno la opinión del gobierno y menos aún la del propio gobernador, quien mantiene una excelente relación con el senador nacional Carlos Reutemann”.
La sincera pero imprudente declaración de Rossi a El Litoral en la tarde anterior a su asunción fue la excusa perfecta para que el reutemismo exigiera su cabeza y acorralara al gobierno de Obeid. A lo largo de todo el día jueves hubo llamados cruzados entre los laderos del senador nacional y funcionarios de la Jefatura de Gabinete del gobierno nacional que derivaron en la mañana de ayer en declaraciones del mismísimo Alberto Fernández condenando las palabras de Rossi.
Pero más contundente fue la demostración de fuerza de los senadores provinciales del reutemismo el jueves a la tarde, cuando le hicieron saber a la vicegobernadora María Eugenia Bielsa que no darían quórum a la Asamblea Legislativa hasta tanto no se revirtiera lo que ellos consideraban una agresión contra su jefe político. La presión fue tan fuerte que una vez pasado el tiempo reglamentario la vicegobernadora tuvo que dar por fracasada la Asamblea, lo cual implicaba que quedaban firmes los pliegos de los candidatos a jueces, entre ellos el ascenso de Roberto Reyes. Finalmente, desde el mismo oficialismo se convocó a una nueva Asamblea Legislativa que alcanzó para consagrar a los nuevos magistrados aunque no para concretar las sesiones ordinarias.
Rossi recibió un llamado de la vicegobernadora que lo puso al tanto de que la Legislatura era una caldera y fue quizás ahí cuando presintió que esa misma noche el gobernador le iba a aceptar la renuncia que él le había entregado por escrito en el mismo acto en que juró por el cargo. Muchos entendieron ese gesto como una picardía, pero en realidad escondía el primer indicio de que sus declaraciones habían metido ruido en la siempre delicada relación Obeid-Reutemann.
Para muchos, ese juego de presiones en la Legislatura provincial es la antesala de una división de los bloques del oficialismo, en particular en el Senado (donde además también juega el sector alineado con la Liga de Intendentes que se referencia en el asesor presidencial Juan Carlos Mazzón) y que se concretaría después del 23 de octubre.
También un par de encuentros cara a cara en la capital provincial, entre miércoles y jueves, le sirvieron a Rossi para medir la temperatura que habían levantado sus declaraciones. En un bar se topó con Carlos Carranza, mano derecha de Reutemann, quien le reprochó haberse referido a Reutemann de la forma en que lo hizo a sólo 10 días de las elecciones, y le pidió que se retractara públicamente. También se topó con Alejandro Rossi, quien con muy poca modestia le aconsejó que sea más prudente en sus declaraciones, despertando el mal humor de quien entonces todavía era el ministro Coordinador.
Un peronismo dividido, con tensiones permanentes entre obeidistas y reutemistas, y encaminado a una elección que en la previa no se le presenta favorable, terminó devorándose a Rossi y exponiendo las flaquezas políticas del gobernador en un momento clave: la mitad de su gestión, el punto exacto en el que empieza la curva descendente.
Varias fuentes confiaron a El Ciudadano que antes del nombramiento de Rossi el reutemismo venía pidiendo más espacio en el gabinete provincial.
¿Aspiraba incluso al Ministerio Coordinador? Esos y otros movimientos muestran a un reutemismo dispuesto a tomar posición para volver al poder en 2007. Entre otras cuestiones, señaló ayer una alta fuente de ese sector, quieren rediseñar una estrategia de lealtades a lo largo y ancho del territorio provincial que, dicen, el obeidismo desarticuló.
Desde la oposición llovieron críticas
El candidato a diputado nacional por el Frente Progresista Cívico y Social, Hermes Binner, opinó que la salida de Sergio Rossi del gabinete provincial es una muestra más de “la debilidad que tiene el gobierno de la provincia de Santa Fe”.
“Al gobierno se le nota un cansancio institucional, un agotamiento de propuestas, una falta de reflejos para solucionar problemas graves, como el tema de la educación y de la salud”, afirmó Binner en declaraciones a una radio santafesina. Otra candidata, la del ARI, Alicia Gutiérrez, calificó el episodio de la renuncia de Rossi como “vergonzoso”.
“Con este episodio de reclamar la renuncia de Sergio Rossi por haber declarado una verdad que sabemos todos los habitantes de la provincia, creen que se puede ocultar la realidad con la complicidad del gobernador”, opinó. Para Gutiérrez, este hecho se suma a la renuncia del anterior ministro Coordinador, Julio Barberis, que según la candidata obedeció a que firmó la resolución 0023/05 contra un funcionario amigo de Reutemann, de apellido Precerutti, que habría simulado una compra de un radar para un avión por parte de Aeronáutica Provincial”. Por último, Alicia Gutiérrez dijo que Santa Fe “es conducida por el senador sin proyectos” y “es un feudo que huele muy mal bajo la alfombra”.
“El PJ está detrás de un plan común”
El candidato a diputado nacional del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, opinó que la renuncia del Ministro Coordinador, Sergio Rossi, por sus declaraciones en las que se diferenció del reutemismo “no afecta de ningún modo la actual campaña electoral ni la unidad del juticialismo, ya que todos los peronistas santafesinos están detrás de un proyecto común que es el del presidente (Néstor) Kirchner”. “Las decisiones del gobierno provincial sobre su designaciones o aceptaciones de renuncia están independizadas de lo que es la campaña”, expresó el candidato. Sobre las diferencias y debates internos del PJ dijo: “Desde el senador Reutemann y el gobernador Obeid hasta el último de los militantes estamos por suerte unificados y alineados a la conducción del presidente de la Nación”.
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