EL MONUMENTO A LA BANDERA EMPIEZA A CELEBRAR 50 AÑOS
Pasó por todos los colegios de la ciudad, por el Centro Cultural municipal de Ushuaia (Tierra del Fuego), una escuela rural de Roque Sáenz Peña (Chaco) y la cárcel de Victoria. Ya lleva encima miles de kilómetros y, ahora, la muestra itinerante “Un gigante con historia” empezará a recorrer los hogares de ancianos de la ciudad. Así, los abuelos podrán despabilar sus recuerdos sobre la vida del Monumento Nacional a la Bandera que, el año próximo, cumple 50 años. El rescate de estas memorias será la primera de las iniciativas con las que se celebrará el acontecimiento.
La exposición recrea distintos momentos del Monumento Nacional a la Bandera. En 30 paneles están las clásicas fotografías de su construcción, las del corte de cintas de 1967 y también instantáneas más actuales: los actos por la visita del Papa en el 82 o el cierre de campaña del ex presidente Raúl Alfonsín un año más tarde.
También hay réplicas de documentos, como el manuscrito mediante el cual Manuel Belgrano informaba del izamiento de la bandera en la costa del Paraná y los dibujos de los distintos proyectos que se presentaron al concurso de ideas para levantar el edificio.
Todo el material forma parte de los archivos históricos del Monumento y “está organizado mediante un guión, que permite recorrer la muestra sin la necesidad de guías”, indican las museólogas Clementina Cappelletti y María Teresa Vives, encargadas de coordinar el proyecto.
Sin embargo, en los geriátricos la exhibición tendrá un plus, ya que personal del Monumento acompañará la muestra con la idea de rescatar las anécdotas y vivencias del público.
POR TODO EL PAÍS
La muestra que llegará a los geriátricos rosarinos es la misma que ya recorrió prácticamente todo el país. La idea de montar una exposición itinerante surgió para resolver un problema práctico: “En 1966, debido a la crisis económica comenzó a bajar notablemente la cantidad de escolares que venían a visitar el Monumento”, recuerda Cappelletti.
Así, emulando la frase de Mahoma y la montaña, se decidió llevar el Monumento a las escuelas mediante una exposición de fotos y documentos su historia: sus proyectos, autores, etapas de construcción, la inauguración y sus usos actuales.
Según pasaron los años, a esos primeros materiales se sumaron más fotografías y se incorporaron materiales didácticos para acompañar la muestra. Actualmente hay cinco copias de “Un gigante con historia” que van y vienen por escuelas, centros culturales, bibliotecas, museos, bancos y salas de exposición de distintos puntos del mapa.
Y, a la muestra sobre el Monumento, se suma otra sobre la bandera de ceremonia que explica sus características, medidas y sobre todo sus usos. Un tema que, según resaltan las guías, “afortunadamente” genera cada vez más consultas.
Así, se disipan las dudas más comunes. Por ejemplo, ¿qué hay que hacer cuando una bandera ya no se usa? Si es de flameo (las que se colocan en los mástiles) hay que quemarlas en una ceremonia sin público, de la cual sólo participe la autoridad del lugar y un testigo, y si es de ceremonial guardarla en un cofre con un cartel que indique la época en que se usó.
Y otras cuestiones que no siempre tienen respuestas inequívocas, como la cuestión de lavar o no los pabellones patrios. “Muchos dicen que no, sobre todo las que están bendecidas, pero es mucho más ofensivo exhibir una bandera sucia. Por eso nosotros recomendamos lavarlas pero siempre aclaramos «no hay que hacer bandera de que lavamos bandera», es decir no hay que colgarla en una soga en la terraza, sino más bien llevarla a la tintorería”, acuerdan las museólogas después de discutir un rato.
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