El mundial expiatorio
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Opinión. Luego de un partido “chivo” frente a Francia nos quedamos sin caprino expiatorio y no vengan con que esa es potestad exclusiva – o excluyente- de los gobiernos.
¿Cuántas cosas dejamos para “después del mundial”?
Así como el ceibo es el árbol nacional, el verbo más argentino que se puede acomodar a nuestro sentir patriótico es el de “procrastinar” que sería la acción de no hacer. Tan nuestro como el celeste y blanco, el dulce de leche y la birome.
El termino refiere a la “no acción” de ¿para qué hacer hoy lo que podemos dejar para mañana? y también refiere, en términos de salud mental, al complejo de Penélope que, pobre, esperando a su ser amado, Ulises, tejía y destejía la misma bufandita al rey para no atender a los pretendientes que le tenían ganas.
Así como Penélope se agarró de las agujas de crochet para no aceptar que Odiseo andaba de juerga por ahí y ni la registraba, nosotros nos agarramos del mundial, de Netflix, del “frío que hace”, que es muy enero, o que se vienen las vacaciones de invierno o, en su defecto, que hay que “pasar el invierno”.
Pero ahí lo tenés al morocho francés que carga infinia contra el diésel de los nuestros y te estropea los planes de no cumplir los planes.
Aparece la reja que no pintamos desde Sudáfrica 2010, la dieta a empezar el lunes después del mundial, la grasa abdominal a freír con esa caminata que no camina y las promesas externas que deberán encontrar nuevas excusas.
Hijos a los que habría que darles bola y de comer, padres y abuelos a visitar antes de que palmen, amigos, vecinos a los que devolver esa pala que no se encuentra y demás heroicidades de hombres y mujeres comunes que nos encuentran en la cobardía de no querer mover un dedo ni para decir “fuck you”.
Es como el segundo semestre que nunca llega, los brotes verdes que se pudren por no regar, el hambre cero que sigue empachado y las inversiones y diversiones que no llegan ni a ser promesa.
Acá nomás, en la política autóctona, los legisladores ven asomar la calva del gobernador que viene a buscar su reforma constitucional que iban a tratar “después del mundial” y la discusión técnica -para estirar- de cuándo termina un mundial, deja al ingeniero en el zaguán esperando a que su amada le dé una oportunidad más.
Entendamos que el problema no es prolongar el hacer sino tener una razón concreta para justificarlo, ahí radica la astucia y el talento del argentino medio.
“Pasá mañana” al cobrador del club que te quiere cobrar junio, pero de 2007, ya no es anti ético, sino antiestético. Si ya te enfermaste de todas las patologías reconocidas por la OMS y no te quedan familiares por matar para asistir a virtuales velorios, es hora que vayas enfrentando la realidad o esquivándola con mayor habilidad y algo de dignidad, si es posible.
No te puede doler la cabeza un año seguido, así que deberás invertir la carga de la prueba e inventar una enfermedad venérea y atribuírsela al otro u otra… el debate puede llevar meses, el diagnóstico médico también y el sarpullido más aún. Ráscate donde no pica y urticaria asegurada. El tema es ganar tiempo para perder y evitar la fatiga, como el doctor Chapatín.
Llegó el boletín del diablo que tenés por hijo y es increíble. 9, 10, 10, 10, 10… Es posible que haya amenazado a la maestra, pero ¿cómo comprobarlo? El mocoso te mira desafiante y en su frente se lee, Play Station 4. Puede que sea el hijo de judas, pero lo anotaron con tu apellido y el usa ese argumento. Huele la traición el mocoso, es como Messi intentando hacer el amague de siempre para clavarla en el ángulo del palo más lejano. Ya te picó el boleto el enano malvado, no te va a dejar ir ni a mear sin que le digas cuándo, cómo y con qué garantías propietarias cuenta para que no te evadas. Es mucha guita… sí, pero él ya vio el canuto en el contra fondo del armario que tenías pensado para comprarte el sillón masajeador de Sprayette. Se terminó, podes llegar a transar por una 3 chipeada, pero estás al horno. El zanguango ya no se conforma con el Atari que conseguiste en la Baulera del Mitre. A ponerse.
A la luz la vas a tener que pagar, al gas te lo van a cortar, el cable no te lo van a cortar pero da vergüencita que hace seis meses que no le das la mitad al vecino, queda mal… pero zafa. Vinieron por enésima vez los bomberos voluntarios con esa rifa falsa… si son voluntarios tienen voluntad y altruismo, pasa también. La dieta no es urgente, todavía debés tener algo de sangre en el colesterol y eso de correr se puede reemplazar con la Play del guacho… “la imaginación al no poder” hace de cuenta que corre por los 11 que están en pantalla.
Se terminó el mundial, es cierto, pero aún hay cientos de excusas para “no hacer”, incluso hay que ser humildes y autocríticos, el problema es proponerse cosas… ¿Para qué? Si tenes algo parecido a la frustración, no te desanimes, llama al más salado de tus amigos que colecciona accidentes y desgracias, pregúntale ¿Cómo andas? Y vas a ver que todo se acomoda. Si el “mal de muchos es consuelo de tontos” hay que ser democráticos y respetar a las mayorías.
Por lo pronto hasta el sábado tenés una excusa. Todavía está en la copa “Argentina del Este” y quién te dice que no te den hasta la semana que viene si llegan a las finales.
No serás el peor, pero lo disimulas muy bien, así que no pierdas las energías ni la voluntad de seguir posponiendo y si alguien te reprocha por eso, al principio de esta nota tenés un arma letal. Argumentá que sos un procrastinado compulsivo y enójate si no lo entiende. Es cuestión de ganar tiempo.
Para perderlo.
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