EL MUNICIPIO QUIERE CONTROLAR MÁS LOS PROGRAMAS JEFES DE HOGAR
El intendente Miguel Lifschitz anunció ayer mayores controles con los planes de jefes y jefas de hogar para evitar maniobras fraudulentas o que existan negociados con los beneficiarios. En rigor, fue el padre Joaquín Núñez quien puso la problemática sobre el tapete cuando el jefe comunal visitó ayer el comedor San José Obrero, de la zona oeste, que dirige el cura. “Estas cosas atentan en contra de la cultura del trabajo”, afirmó el religioso, y luego detalló cómo los subsidios pueden terminar en negocios para algunos. Según Joaquín existen personas que presentan un proyecto para realizar alguna actividad en la que supuestamente participan 50 o más desocupados, cuando en realidad el trabajo lo hacen dos o tres, quienes cobran al resto entre 10 o 20 pesos por incluirlos en el emprendimiento.
“Sé que muchos se van a enojar, pero las autoridades no pueden permitir que sucedan estas cosas. Sé que es una tarea difícil pero es importante controlar para que la gente no se vea perjudicada”, razonó el religioso.
Por su parte, Lifschitz tomó en sus manos la denuncia e inmediatamente pidió al secretario de Promoción Social, Pedro Pavicich, que se ocupe de la problemática. “No queremos que se mal usen estos beneficios”, aseveró el intendente rosarino.
Cerca del mediodía Lifschitz y Pavicich arribaron hasta el comedor del padre Joaquín para interiorizarse de la tarea que se desarrolla en el lugar y a la vez coordinar acciones conjuntas. La visita sorprendió “gratamente” al cura: la de ayer fue la primera en 20 años. “Nunca vino ningún intendente y estoy muy agradecido”, confió.
En ese marco, el párroco expresó su preocupación con respecto a la supervisión de las contraprestaciones de los beneficiarios de los subsidios. “Cuando comenzó el plan jefes y jefas, teníamos cerca de 400 voluntarios, pero hoy no llegamos a los cien. Hubo varios factores, ya que primero no podíamos aportar materiales o insumos para los trabajos y luego muchos vieron que otros sin hacer nada cobraban igual”, relató el cura.
“Nos preocupa que haya situaciones oscuras, el propio gobierno nacional está preocupado por este tema (ver aparte). Creo que en Rosario el manejo ha sido correcto, pero es importante tener en cuenta la inquietud del padre Joaquín”, afirmó Lifschitz.
Además, agregó que se está trabajando para que los beneficiarios de los planes de jefes y jefas de hogar puedan hacer sus contraprestaciones ingresando en el sistema educativo. “La idea es que la gente pueda capacitarse, lo que a su vez le permitirá tener mayores posibilidades de trabajo”, afirmó el intendente.
Tema prioritario
En Rosario existen unos 57 mil beneficiarios de los planes de jefes y jefas de hogar y alrededor de 10 mil proyectos presentados por distintas organizaciones sociales. El viernes pasado el titular de Promoción Comunitaria de la provincia, Osvaldo Miatello, aseguró que los subsidios se revisarán “uno por uno”, en consonancia con el planteo del gobierno nacional.
Pavicich aseguró ayer a La Capital que en los próximos días se reunirá con Miatello a fin de elaborar un proyecto conjunto de la asistencia social. “El seguimiento de estos proyectos es uno de los temas prioritarios, creo que hay que hacerlo además para ayudar a las organizaciones a desarrollar el trabajo”, aseguró el secretario municipal.
“Lo importante es que los planes sociales tengan continuidad y a la vez que las personas puedan o trabajar con las contraprestaciones o insertarse en el sistema de educación formal”, remató Pavicich.
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