EL MUNICIPIO ROSARINO CLAUSURÓ EL SEGUNDO GERIÁTRICO TRUCHO EN DOS MESES
El municipio clausuró otro geriátrico clandestino en la ciudad: el segundo en dos meses. Esta vez se trata del “Itatí”, ubicado en Marcos Paz 3456, un lugar que no contaba con habilitación municipal ni provincial; carecía de normas mínimas de seguridad, de luz natural y ventilación adecuada en las habitaciones y no poseía office de enfermería. Anteayer, cuando se realizó el operativo de desalojo, había ocho ancianos de ambos sexos internados y la responsable del lugar, Angélica Haydeé Saucedo, fue intimada para que los traslade en el término de cinco días a domicilios de familiares u otros geriátricos.
El director general de Inspección, Henry Fabro, fue el responsable del operativo. “Ya habíamos realizado una inspección médica, los ancianos no presentaban problemas físicos pero estaban en un lugar de condiciones muy precarias que no podrá reabrir si no se hacen las refacciones necesarias, ya que se trata de una casa común que hacía las veces de geriátrico”, aseguró.
Tal como dijo el funcionario, fue el médico Ricardo Carrillo quien constató que los pacientes “no necesitaban internación”, pero sí “mejor alimentación y cuidados”.
El 20 de marzo ya se había clausurado un geriátrico trucho ubicado en Don Bosco 137. En él residía una decena de ancianos y la denuncia había sido radicada por cuatro empleadas a quienes la titular, Marcela Arce, les adeudaba salarios. El lugar también funcionaba sin habilitación y su dueña ya había abierto otro geriátrico sin habilitación.
La situación de Arce se complicó aún más ya que se la denunció por malos tratos a los internos y desde la comisaría 8º dieron intervención al Juzgado de Instrucción Nº9 a cargo de Carlos Carbone.
Desde el municipio se informó que en 2003 había sólo 11 geriátricos habilitados en Rosario, pero hoy la cifra creció casi nueve veces: hay 96 en total. Y desde aquella fecha a la actualidad fueron cerrados 46 por no cumplir con normas edilicias y 19 fueron denunciados ante los juzgados de primera instancia de distrito en lo penal de Faltas provinciales por “violación de clausura”.
Los geriátricos clandestinos tienen un perfil particular: no ofrecen más que alojamiento y comida, mientras que los legales deben incluir sistemas de control médico y contar con personal e infraestructura adecuada y alimentación controlada por nutricionistas.
Las causas más comunes de cierre son: falta de limpieza, iluminación y seguridad de elementos eléctricos. Además de carencia de salidas de emergencia, médicos y enfermeras.
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