EL MUNICIPIO ROSARINO DIO MARCHA ATRÁS CON EL PLEBISCITO POR LA AUTONOMÍA
La idea del gobierno municipal de convocar a un plebiscito para que los rosarinos opinen sobre la intención de que la ciudad tenga autonomía se esfumó. Los principales referentes de la Intendencia ahora quieren buscar la participación de “toda la sociedad santafesina” en función de debatir los “contenidos” de la iniciativa. Incluso ya piensan en lanzar una campaña de firmas, en lugar de una consulta.
En rigor y a la luz de los acontecimientos, preguntar a los rosarinos si quieren o no la autonomía dejaría a la administración municipal tecleando cuando fue el mismo gobernador Jorge Obeid quien mandó a la Legislatura el proyecto de ley de reforma constitucional que incluye la autonomía.
El fue el primero en decir que no es necesario acudir a un plebiscito cuando “es obvio” que toda la ciudadanía de Rosario está a favor de dotar a la ciudad de mayor independencia política.
Por eso, al enviarse esta propuesta, “cambió el escenario”, confió una fuente del Palacio de los Leones a La Capital. Ahora, “estamos evaluando los métodos más convenientes para garantizar la participación de la sociedad santafesina en la reforma y los contenidos de la autonomía”, agregó.
-Pero esos métodos ya no pasarían por un plebiscito…
-No, porque entre otras cosas no se puede acotar el tema a la ciudad de Rosario. Este asunto tiene que tener una expresión en todo el territorio de la provincia. Hemos dado un paso adelante, antes reclamábamos la autonomía, ahora los contenidos de la reforma constitucional.
Otro alto informante se sinceró también al decir que “la propuesta autonómica contenida en el proyecto (de la Casa Gris) es razonablemente buena”. Sin embargo, la cuestión sigue siendo analizada en el Palacio de los Leones desde donde, de todos modos, aún están convencidos que “valdría la pena que haya una manifestación de voluntad”.
En este sentido, en las últimas horas ha cobrado mucha fuerza la intención de lograr una adhesión con firmas (de organizaciones de la sociedad civil y de los ciudadanos) al estilo de las planillas que vienen circulando en pos de reclamar más seguridad, desterrando así la convocatoria a un plebiscito.
Por eso, la Municipalidad viene reuniéndose con estas instituciones e intenta constituir comisiones para analizar cómo difundir la propuesta municipal sobre la autonomía entre la gente, más allá del proyecto presentado por el Ejecutivo de la provincia.
Al parecer, se estudia redactar un texto en el que se garantice el principio de coparticipación y se manifieste una declaración jurídico-constitucional sobre autonomía “como instrumento” para ser presentado incluso ante las otras ciudades santafesinas en búsqueda de consenso, para que llegue finalmente al gobierno de Obeid.
Desde el momento en que el intendente abrió las sesiones ordinarias del Concejo y expresó en su mensaje la necesidad de la autonomía, la postura gubernamental provincial varió mucho. En principio hubo una tácita negativa a la autonomía financiera por parte del anterior ministro de Gobierno, Alberto Gianeschi, hasta que se anunció la presentación de un proyecto de ley de reforma constitucional con la incorporación de la iniciativa, “que en buena medida contempla lo que se está reclamado”, dijo la fuente consultada. Para el vocero, “se debe reconocer que las circunstancias han variado notoriamente”.
Es más, en su momento se había anunciado llevar a cabo el plebiscito a partir de junio, fecha que está enfáticamente descartada. Es más, parece que en el seno de la administración de Miguel Lifschitz nunca cayó bien esa fecha, ya que hubiera habido muy poco tiempo para organizar una consulta entre los rosarinos.
Todo cuesta
Otro de los argumentos que terminó echando por tierra la proposición municipal del plebiscito fue evitar el gasto que generaría la encuesta, su puesta en marcha y la organización de fórmulas de control de la consulta. “No se puede bastardear una de las instituciones que seguramente va a estar muy presente después de la reforma y va a convertirse en un instrumento importante para el futuro”, expresó con sinceridad.
Aparte, el costo económico podría generar aún más rispideces en el marco de la pelea que se viene dando con los trabajadores municipales en pos de un incremento salarial y en la que la Municipalidad asegura hacer todos los esfuerzos posibles, sin logar siquiera acercarse a las cantidades monetarias que reclama el sector.
Todos estos argumentos suenan razonables en las más altas esferas del poder municipal, aunque sus referentes no ven la marcha atrás en el tema como una derrota, sino como un cambio de escena.
El intendente Lifschitz se manifestó un tanto remiso a reconocer que la consulta no se hará y dijo que su ejecución “se está evaluando” en el contexto de las reuniones que se siguen haciendo con colegios profesionales y otras organizaciones.
“La idea de que esta cuestión se divulgue y se siga discutiendo se mantiene”, indicó antes de expresar su intención de que “haya una participación importante de la sociedad civil en el tema”.
Más allá de haber evitado reconocer que la consulta popular ya no se hará, manifestó que “aún hay que ver cómo se encamina la discusión en la Legislatura; seguramente el gobernador se va referir a la reforma constitucional el sábado (durante la apertura de las sesiones)”.
Si todavía quedan dudas sobre cuál podría ser la reacción de la gente en torno al asunto, basta leer los resultados de uno de los sondeos que publicó este diario, correspondiente al estudio Mautone y Asociados. Allí se dio cuenta de que el 60 por ciento de los rosarinos, no sólo solicitó la autonomía, sino separarse definitivamente de Santa Fe, cuestión demasiado ambiciosa y difícil de implementar.
Finalmente, el gobierno provincial tiene una posición tomada sobre el plebiscito. El ministro Rosúa ha sido varias veces contundente al respecto. “Esto no tiene que ser plebiscitado”, fueron sus declaraciones más repetidas.
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