EL MUNICIPIO ROSARINO PROPONE TRASALADAR EL AUTÓDROMO
Tras el fracaso de la licitación para concesionar el autódromo Juan Manuel Fangio, la Municipalidad ya puso en marcha un plan B para el circuito. Antes de fin de año se realizarán tareas para insonorizar el predio y se remozarán la pista asfáltica y el sector de boxes. Pero las obras se proyectaron apenas para un plazo perentorio, ya que el objetivo final es trasladar el complejo deportivo dentro de cinco años y destinar sus 59 hectáreas al uso público, integrándolas al Bosque de los Constituyentes.
Así lo anunció ayer el intendente Miguel Lifschitz. “A corto plazo vamos a trabajar para mejorar el autódromo, pero al mismo tiempo empezaremos a buscar un nuevo espacio para su funcionamiento”, sostuvo.
Si bien la zona donde se podría ubicar el circuito aún no está definida, la idea es encontrar un terreno con una superficie mayor a la actual, que no necesariamente debe ser propiedad del municipio. Es más, desde la Intendencia se piensa presentar la propuesta a la provincia y al gobierno nacional para intentar sumarlos al proyecto, y no se descartó que el destino definitivo del circuito pueda ubicarse fuera de los límites de la ciudad.
“Podría ser un lugar dentro del área metropolitana. Pero todavía ni siquiera hemos empezado a analizarlo”, sostuvo el intendente.
Lo cierto es que la iniciativa responde a los constantes conflictos que genera el funcionamiento del autódromo en las urbanizaciones circundantes. Vecinos de Aldea, Hostal del Sol, San Eduardo y 7º de Septiembre vienen reclamando desde hace tiempo un mayor control sobre las actividades, cansados de convivir con los ruidos molestos que se desprenden de las pistas y con automovilistas que utilizan las calles adyacentes al predio para calentar motores los días que se corren picadas.
El tema llegó ayer a los Tribunales, donde un grupo de habitantes del barrio 7 de Septiembre presentó un recurso de amparo para suspender los encuentros deportivos hasta tanto se realicen trabajos de insonorización en la pista (ver aparte).
Con el nuevo proyecto, Lifschitz piensa acompasar el reclamo de estos barrios con la aspiración de los amantes de los fierros de contar con un espacio donde asistir o participar de carreras.
“Vamos a poner el autódromo en condiciones para este cometido y simultáneamente tomarnos unos meses para evaluar una alternativa de relocalización, con lo cual compatibilizaríamos la aspiración de la gente del automovilismo de tener un autódromo como corresponde y resolver también a futuro el conflicto con los vecinos de la zona”, indicó el intendente.
Arreglos rápidos
Hasta que se complete la mudanza, el autódromo seguirá siendo administrado por el municipio y se licitará una serie de obras para mejorar el predio. Los trabajos a realizar consistirán en la insonorización de las pistas, arreglo de boxes y mejoramiento de la carpeta asfáltica. “Arreglos rápidos que mejorarán el funcionamiento del circuito”, dijo Lifschitz, pero que no cambiarán en nada la actual estructura del predio.
De todas formas, alcanzará para que el complejo deportivo quede en condiciones de mantener las competencias actuales -carreras zonales, del TC 4.000 santafesino y picadas- y, al mismo tiempo, sumar las categorías nacionales a excepción del turismo carretera que, en rigor, resulta la actividad más convocante.
Es que los trabajos proyectados apenas apuntan a acondicionar el predio para su uso en un plazo perentorio, con vistas al traslado de las actividades. Lo que por supuesto desmerece los planes de realizar inversiones importantes, ya que se tornarían irrecuperables.
Del privado al público
El autódromo Juan Manuel Fangio permaneció en manos privadas hasta el año 2000. Por esa fecha, el municipio rescindió el contrato por incumplimiento y conformó un organismo bajo su órbita para administrarlo.
En marzo de este año se lanzó una licitación para volver a concesionar el predio. Los pliegos preveían la realización de un serie de obras como la construcción de un sistema de limitación de ruidos que disminuya la contaminación acústica, la extensión y repavimentación de la pista, el mejoramiento de los dispositivos de seguridad, reemplazo de boxes, adecuación de la torre de control, cabinas de transmisión y la construcción de un sector gastronómico y de esparcimiento.
Estos trabajos demandaban una inversión de unos cinco millones de pesos, que el concesionario podría recuperar en 15 años de explotación del autódromo. Sin embargo, no se presentaron interesados y, tras dos prórrogas, la licitación se declaró desierta.
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