El nene del milagro: es holandés, tiene 8 años y sobrevivió a una tragedia aérea
Un niño holandés es el único sobreviviente de un avión libio que se estrelló ayer a la mañana cuando se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Trípoli con 104 pasajeros a bordo. La nave en cuestión, un Airbus A330 de la compañía aérea libia Afriqiyah Airways, había despegado la noche del martes de Johannesburgo, Sudáfrica, hacia la capital Libia, donde cayó a las seis de la mañana.
El ministro de Transporte libio, Mohamed Zidane, dijo que los 103 muertos son originarios de nueve países, en su mayoría holandeses (61). También hay ciudadanos de Francia, Finlandia, Zimbabwe, Filipinas, Alemania, Gran Bretaña, Libia y Sudáfrica. La tripulación era libia.
El único sobreviviente del vuelo 771 es un chico holandés de unos 8 años, cuya identidad no trascendió, pero que formaba parte de un contingente de holandeses que regresaba de un tour. La emisora holandesa RTL Nieuws publicó en su página de Internet un video en el que se ve al niño acostado en una cama del hospital.
Un médico libio explicó que el chico perdió mucha sangre y que debió ser operado debido a fracturas en ambas piernas. Pero aclaró que su estado es estable y que su vida no corre peligro. En la imagen, se ve al pequeño con una venda en la cabeza y una máscara de oxígeno. El niño en una oportunidad abrió los ojos y aparentemente está en estado de shock.
Las imágenes de las fuerzas de rescate buscando los restos mortales en la arena entre los asientos de color verde, los trozos de ropa y las piezas de metal hacían casi inverosímil el hecho de que alguien haya podido sobrevivir a la tragedia. A un costado se podía ver el alerón de colores de la aeronave totalmente arrancado.
La tragedia tuvo lugar cuando el avión se disponía a aterrizar en el aeropuerto, unos 25 kilómetros al sur de la capital. Si bien las cajas negras fueron recuperadas, hasta ahora no se conocen los motivos del accidente.
Fuentes de los servicios de seguridad libia dijeron que la causa de la tragedia fue una explosión durante el aterrizaje, pero el ministro de Transporte, Mohammed Zidani, descartó la hipótesis de un atentado terrorista.
Zidani confirmó que fueron recuperados 96 cadáveres y detalló que el aparato cayó dentro del área del aeropuerto, 400 metros antes de la pista de aterrizaje número 9. Según un periodista de la AFP, el aparato se dislocó y miles de trozos estaban esparcidos en una amplia zona, a unos 500 metros del extremo de la pista.
"El piloto no transmitió ninguna comunicación de peligro o problema en la fase de aterrizaje ni se mencionó falta de combustible", explicó el ministro de Transporte libio.
Además, según el último informe de la torre de control, antes del accidente, la visibilidad era de 6 kilómetros.
En las imágenes transmitidas por la televisión libia se vio a un vehículo que parece haberse visto involucrado en el accidente. Sobre esto, el ministro no hizo comentarios, afirmando que no estaba al tanto de la presencia de un automóvil entre los restos del avión. Lo cierto es que el fuselaje del Airbus se hizo pedazos.
Según la compañía aérea, a bordo viajaban 11 miembros de la tripulación y 93 pasajeros.
El accidente fue el primero de gravedad de la compañía que, según informaciones de la Agencia Europea para Seguridad Aérea con sede en Colonia, había aprobado varios tests de seguridad. El responsable legal de la compañía, Saleh Ali Saleh, aseguró que el avión había sido sometido por última vez al mantenimiento de rutina el 5 de marzo. Y el fabricante, Airbus, prometió por su parte ayuda en las investigaciones y envió un equipo de expertos a Trípoli.
Se trata del accidente aéreo más grave en Libia desde el 22 de diciembre de 1992, cuando un Boeing 727 de Libyan Arab Airlines se estrelló cerca del aeropuerto de Trípoli, provocando la muerte de 157 personas.
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