EL NOROESTE ARGENTINO SE PREPARA PARA CELEBRAR A LA PACHAMAMA
Las comunidades indígenas del noroeste argentino, Bolivia y Perú se preparan para comenzar a celebrar, desde mañana, a la Pachamama, la deidad suprema de la Tierra, cuyos orígenes se remiten a la mitología incaica y cuyo rito manda a darle de comer, de beber y de fumar, para asegurarse sus favores.
Ese día también se impone convidar (en ayunas, mejor) a los amigos con una copita de caña con ruda, para darles suerte y alejar los maleficios.
Cuando llegaron los españoles a América, la Pachamama era una leyenda en el folklore incaico y ya se había difundido en la Argentina a través de Salta y Jujuy, integrantes del Collasuyo, una de las cuatro regiones en las que estaba dividido el imperio, al que se conocía en su lengua, el quechua, como Tahuantisuyo.
Precisamente, en los Valles Calchaquíes y en la Puna -donde el culto a la Madre Tierra encuentra su esplendor- hay sendas incaicas que son vestigios de la vasta red de caminos que comunicaba a todo el imperio, una de las cuales -se dice- conduce a la morada de la Pachamama.
Según la leyenda, la diosa habita en el macizo del Nevado de Cachi, a 6.380 metros sobre el nivel del mar, en una de cuyas ocho cumbres habría un lago y una isla, donde un toro de astas doradas la custodia y emite nubes de tormenta al bramar.
Aunque se la identifica con la Tierra, en rigor su nombre no remite a eso: Pacha, en kolla, significa “tiempo”.
Rigoberto Paredes, un estudioso de la tradición indígena, sostiene que “el mito debió referirse primitivamente al tiempo, vinculado en alguna forma con la Tierra: el tiempo que cura los dolores, el tiempo que distribuye las estaciones”.
Más tarde, las diversas lenguas indígenas que difundieron el culto habrían simplificado la relación original y convertido a la Madre Tiempo en Madre Tierra. Hoy, la Pachamama es la diosa femenina de la Tierra y la fertilidad; una deidad agrícola benigna, concebida como la madre que nutre, protege y sustenta.
La tradición manda que el 1º de agosto hay que comenzar a “carar” (alimentar) y a agasajar a la Pachamama, porque, cuanto mejor se la sirva, mayor será la abundancia que deparará.
Para esto, cerca de cada casa se hace una “apacheta” (pozo cavado en la tierra) donde se mete una olla de barro con comida; pan y dulces; espigas de choclo; botellas de aguardiente, vino y chicha; algunos cigarros y unas hojas de coca.
Ese día también se toma una copita de caña con ruda, un brebaje que se prepara con anticipación, porque requiere que macere: dentro de una botella de caña, se echan varias hojas de ruda, se la cierra y se la guarda. El 1º de agosto, se sirve a los seres queridos para que tengan un buen año.
También es de rigor colocarse un amuleto, que no habrá de quitarse hasta que se rompa: en el tobillo, la muñeca o el cuello, se ata un hilo blanco y negro de lana de llama o de oveja, hilado hacia la izquierda.
En Salta y Jujuy, la celebración de la Pachamama dura todo el mes y tiene tanta importancia como las fiestas conmemorativas de la Virgen María: salvo porque en la procesión de una va un cura y en la otra no, la semejanza es asombrosa, pues a la virgen también se le ofrecen “apachetas”.
Según el especialista Alfredo Moffat, esto sucede porque “la Iglesia Católica ha ido llenando en nuevos moldes católicos y europeos las antiquísimas estructuras míticas de nuestro pueblo no-europeo”.
Moffat advierte que en esos lugares, durante la fiesta católica, “el consumo de coca y alcohol, el regar con aguardiente y el enterrar ofrendas de comida alrededor de la imagen (de María) corresponde al culto pagano-indígena de la Pachamama y no al ritual cristiano-europeo de la Virgen, que no tiene relación con las ceremonias de fecundidad de la tierra, y más bien niega toda idea de fertilidad, pues consagra la virginidad como propuesta”.
Una propuesta que, según Moffat, “carece de sentido en la cultura quechua, que por el contrario tiene instituciones prematrimoniales como el irpa-sirse (casamiento de prueba) que anulan el valor de la virginidad”.
Este contenido no está abierto a comentarios

