EL NORTE ESPERA POR LA LLUVIA
En la región se sufre una prolongada sequía y a fin de obtener una evaluación de las consecuencias que acarrea la falta de lluvias, El Litoral mantuvo entrevistas con Herman Friedman, gerente de la Cooperativa de Tamberos Ceres; la ingeniera Daniela Faure, del Inta local, y el ingeniero Aldo Cremona, quien actúa a nivel privado, proveyendo de insumos al sector agropecuario.
Afortunadamente, en esta ocasión los productores se prepararon para enfrentar la emergencia y las secuelas afectarán primordialmente a los sembrados, no así a los índices de carnes y leche. Sin embargo, el inminente agotamiento de las reservas en pasturas, más la demanda de agua de los lotes sembrados y la de los preparados para el cultivo donde no habrá siembra hasta que se produzca una lluvia regular, hacen que la cuestión climática se vuelva preocupación en la zona.
Comparando las lluvias registradas con las del año anterior, se advierte un pronunciado descenso: los 221 milímetros caídos entre abril y setiembre de 2004 se reducen en el mismo período de 2005 a 130 milímetros.
“Si bien estos números nos demuestran que la sequía es más intensa que la del año anterior -declara Herman Friedman-, cuando se nos declaró zona de desastre y emergencia agropecuaria, en 2005 la producción de leche no resultó perjudicada.
“Es cierto que los sembrados invernales no prosperaron por la falta de lluvias, pero se procedió a alimentar al ganado con reservas de silo picado fina, grano húmedo, fardos y rollos de alfalfa y otras especies como balanceados y semillas de algodón. Los costos de estos productos son significativos, pero los precios más rentables que obtenemos tanto en carnes como en leche compensan la erogación”.
LA ACTIVIDAD TAMBERA
Asimismo, puntualiza que las cooperativas de la zona entregan diariamente 240.000 litros de leche a la planta SanCor, de Ceres. Cotejando precios, Friedman recuerda que el litro de leche se pagaba $ 0,41, tanto en 2003 como en 2004, pasando a $ 0,50 en 2005. “Esto permite no sólo afrontar la compra de forrajes para los animales del tambo, sino la renovación de equipos”.
A su vez, el Ing. Cremona nos informa que el precio de los rollos de alfalfa o rastrojo de maíz de 700 a 1.000 kilos cada uno oscila entre los 60 y los 100 pesos. “Hay una demanda sostenida; estos rollos no constituyen la base de la alimentación de la hacienda, sino un suplemento de fibras”.
Friedman apunta a que gracias a la mejora en la relación costo-precio de la leche, los productores están renovando maquinarias que contaban con doce, trece años de antigüedad. “Un equipo de frío, de los más económicos, vale alrededor de $ 35.000; todos los tambos deben tener ese equipo, porque la cooperativa recibe solamente leche fría. Una ordeñadora cuesta $ 20.000. También se renuevan los corrales, dotándolos de pisos de cemento, ya que se les exige esa mejora para obtener leche de la calidad requerida. En cuanto a la compra de un tractor, hay que hablar de $ 70.000 a $ 80.000”, señaló.
LOS GRANOS
La Ing. Daniela Faure, del Inta, arma el cuadro de situación del siguiente modo “tuvimos un otoño con suficiente humedad y se prepararon reservas de pasturas. Pero éstas se están terminando, y hay poco volumen de pasto en los campos. Rebrote todavía no se da por la época y por la sequía. En lo relativo al trigo, se registró un incremento en el área sembrada debido al buen comienzo de la temporada”.
Sin embargo, la caída de heladas cuando el trigo comenzaba a florecer, incidirá ocasionando un pobre rendimiento en las semillas.
En cuanto al girasol, se estima que el 50% se halla sembrado, y el resto de los lotes se encuentran a la espera de que llueva. “La sequía afecta especialmente al maíz y al girasol, si bien las plantas nacieron, no progresan”, puntualiza Friedman.
Según Cremona, es baja la siembra de maíz, se ha sembrado muy poco, y para más, han sufrido las heladas. “Todo lo que se produce en maíz se destina a forraje para carne y leche. A los productores locales no les interesa el grano para comercializarlo. En este aspecto, se inclinan por la soja. Esta baja en la obtención de maíz para forraje repercutirá en el engorde y en los tambos la próxima temporada”, expresó.
Debido a un par de factores: el inminente agotamiento de las reservas en pasturas, y la demanda de agua de los lotes sembrados, más los preparados y que se hallan a la espera, la caída de lluvias regulares se torna preocupación día a día.
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