EL NUEVO EDIFICIO DE LA ESCUELA CRISTO OBRERO SIGUE PENDIENTE
A dos años y siete meses de la inundación, que dejó inutilizado el edificio de la escuela Cristo Obrero, la construcción del nuevo local avanza a paso lento. Como consecuencia, otro ciclo lectivo culminó con el dictado de clases en cinco lugares diferentes del barrio Villa del Parque.
Con la catástrofe hídrica, toda la estructura de la escuela resultó sumamente dañada. Desde entonces, comenzó el peregrinaje de los alumnos por distintos espacios y hasta se llegó a ocupar la Iglesia Cristo Obrero como un salón de clases.
Hoy, la situación no ha variado mucho y la matrícula sigue dividida: algunos cursos dan clases en el anexo, otros en el salón parroquial, un grupo en el patio del jardín de infantes, cuatro comisiones ocupan las aulas nuevas, y se alquiló el salón comercial de un vecino.
Gran parte del año, el ex dispensario también albergó a estudiantes que pescaron toda clase de alergias y problemas respiratorios debido a la humedad y las malas condiciones del inmueble.
“Todos los espacios son inadecuados para dar clases. Esto ha producido un desgaste en el personal y en los padres que están muy molestos con la situación”, dijeron Liliana Bulgubure, apoderada legal de la escuela de EGB N° 1132 Cristo Obrero, y Marta Garzón, directora del Eempi que funciona en la institución por la noche.
En julio de 2004, el gobierno provincial se comprometió a otorgar los fondos necesarios, a pesar de que se trata de un establecimiento parroquial de carácter privado dependiente del Arzobispado.
Parte de los trabajos ya se ejecutó: la puesta a nuevo del anexo escolar -cercano al edificio destruido-, el jardín de infantes que fue reconstruido, y la conclusión de la primera etapa de la obra del local escolar que incluyó cuatro aulas y un pabellón sanitario que aún no está habilitado.
Decisión política
“Están todos los trámites listos: el proyecto arquitectónico diseñado y presupuestado por la Dipai, y todos los papeles aprobados. Lo que falta es la decisión política, el depósito del dinero y comenzar los trabajos cuanto antes”, aseguraron Bulgubure y Garzón.
La representante legal y la directora del Eempi entienden que sería ideal aprovechar el período de vacaciones de verano para demoler lo que queda en pie del viejo edificio -todo el sector oeste- y ejecutar la estación de bombeo.
“El barrio Villa del Parque tiene el problema de las napas altas. En la escuela (donde siguió funcionando el comedor) debemos desagotar el pozo negro dos veces a la semana. Igual, las aguas servidas afloran a la superficie”, describieron.
La obra prevé la instalación del sistema cloacal en el anexo, el jardín y la escuela y, mediante una estación de bombeo, llevar los líquidos a la cañería que pasa a unas cuadras. Esa tarea, sumada a la demolición de la estructura restante, ronda los 117 mil pesos.
“No es una cantidad de dinero exorbitante y nuestra pretensión es que la obra empiece en vacaciones, porque la demolición es riesgosa para los chicos”, sugirieron Garzón y Bulgubure.
Luego quedará pendiente la etapa más importante que proyecta levantar seis salones más en un inmueble de doble planta, la nueva capilla, el sector administrativo, biblioteca, otro pabellón sanitario y los talleres del Eempi. El costo total es de 1,5 millones de pesos, de los cuales 800 mil pesos están autorizados en el presupuesto del 2006.
Con dignidad
El reclamo por celeridad es atendible. “La Cristo Obrero es la única escuela de la ciudad que no se ha podido levantar después de la inundación y no queremos que esta situación se estire por mucho tiempo más”, pidieron.
“No queremos seguir dando clases en malas condiciones, trasladando chicos de un lado al otro por las calles, con la responsabilidad civil que esto conlleva. Queremos dar clases en ámbitos dignos”, cerraron.
En uso.
Tres baños químicos instalados durante la inundación del Salado continúan siendo utilizados por los chicos que asisten al comedor escolar y los que están yendo a las instancias de apoyo. Existe un pabellón sanitario recién instalado pero no se habilitó. “En pleno rayo del sol, los chicos no pueden entrar a los baños químicos porque hierven”, comentó la apoderada legal de la escuela.
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