EL NUEVO JEFE DE CORONDA, EN LA MIRA POR EL INGRESO DE DROGA
La madre de un preso asesinado en la cárcel de Coronda en noviembre del año pasado, quien pronosticó la muerte de dos de los 14 reclusos asesinados durante la masacre del lunes pasado, pedirá hoy en Tribunales la destitución del nuevo jefe del penal corondino, Carlos Monti, porque –asegura– está denunciado por tráfico de estupefacientes junto con otros cuatro penitenciarios. “¿Cómo va a quedar un verdugo, para que haya más torturas, más vejámenes, más privación ilegítima de la libertad?”, se preguntó Nélida Gómez.
Gómez, una mujer postrada en una silla de ruedas, dejará asentado que su hijo Carlos Norberto Cartelle, fue asesinado el 8 de noviembre pasado en el penal de Coronda,fue quien en febrero de 2002 denunció con nombre y apellido a varios integrantes del Servicio Penitenciario por tráfico de drogas dentro del penal.
Entre ellos estaba el flamante director de la cárcel, quien hasta el viernes pasado estaba a cargo de la subdirección del penal y asumió luego que el alcaide Oscar Mansilla “diera un paso al costado para que la Justicia pueda investigar con tranquilidad”.
La mujer recordó un anuncio hecho meses atrás a las autoridades provinciales y a este diario sobre el peligro de muerte que corrían tres reclusos que habrían sido testigos de la muerte de su hijo: Jorge Martínez, Juan Ortigoza y Ramón Valenzuela.
El primero apareció muerto de una puñalada en la cárcel, a fines de noviembre del año pasado, en un hecho que hasta el momento no ha sido esclarecido; mientras que los restantes fueron asesinados durante la masacre del lunes pasado. Con la muerte de los tres, el crimen de su hijo quedará impune, pero la mujer no quiere que todo lo denunciado por su hijo y lo ocurrido la semana pasada en el penal de Coronda quede en la nada.
“Acá siguen quedando los mismos, y no puede ser. Realmente debe hacer una verdadera renovación en el Servicio Penitenciario”, expresó. Y en el caso del alcaide Carlos Monti, pidió directamente su expulsión, ya que “dejó una zona liberada para que los asesinen como pajaritos”.
Sobre la presentación de hoy, Nélida dijo que llevará las pruebas para que varias personas que trabajan en el Servicio Penitenciario, entre ellas Monti, “sean procesadas porque son dictadores, genocidas y asesinos por omisión”; y advirtió que, si no es escuchada, hablará con “el presidente (Néstor) Kirchner si es necesario porque esto se tiene que terminar”.
En la edición de El Ciudadano del sábado, el flamante director del penal de Coronda, Carlos Monti, admitió estar mencionado en esa causa, “aunque en aquella época había muchos Monti” en el Servicio Penitenciario.
Ésta no será la primera visita de Nélida Gómez a los Tribunales rosarinos. En agosto de 2003, se encadenó con su silla de ruedas en el hall de la sede judicial para reclamar el traslado de su hijo desde la cárcel de Coronda a la Unidad III de Rosario –lo que finalmente consiguió–, ya que el joven había sido apuñalado el 4 de julio de ese mismo año.
Gómez relató en esa oportunidad que su hijo fue internado en el hospital Cullen de Santa Fe tras recibir dos puñaladas por la espalda y, cuando dejó el efector, “el alcaide Monti lo quiso alojar con el mismo” que lo había acuchillado. “Como mi hijo se negó, lo mandaron a celda de castigo”, relató esa vez.
Según la mujer, su hijo fue herido en aquella ocasión en represalia a su denuncia sobre el tráfico de drogas en el penal. La acusación planteaba que los reclusos entregaban ropa y calzado a cambio de sustancias ilegales.
El recluso Carlos Norberto Cartelle le puso nombre y apellido a su acusación en agosto de 2003, cuando declaró ante la Justicia, en el marco de un expediente abierto en Santa Fe. Según su madre, en ese momento sostuvo que los alcaides “Monti y Miranda y los oficiales Strebur, Robledo y Almada” traficaban droga.
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