EL NUEVO PRECIO DEL BOLETO DEBUTÓ CON PROBLEMAS PARA CONSEGUIR TARJETAS
El nuevo precio del boleto debutó con problemas para conseguir tarjetas
La venta de tarjetas con el nuevo precio del boleto para viajar en colectivo por Rosario arrancó ayer con problemas. En los puestos de venta del Banco Municipal se vieron largas colas a lo largo de todo el día, con gente cansada de recorrer quioscos sin éxito y presa del malhumor. Sin embargo, en el centro no fueron pocos los locales adonde las nuevas tarjetas sí llegaron a término e incluso hubo algunos a los que ya les habían entregado el cartón a fines de la semana pasada. Aun así, la mayoría no tardó en quedarse sin stock. En los barrios el panorama fue más complejo, porque la mayoría de los quioscos directamente no las recibió a tiempo y la gente que necesitaba viajar en colectivo debió hacer malabares para juntar créditos sumando los que quedaban en sus cartones viejos. El que pudo se sacó el problema de encima poniendo una moneda de un peso, el nuevo valor del cambio justo.
En el Centro de Atención al Usuario del Banco Municipal (Santa Fe 1035) también hubo colas desde que abrió. La mayoría esperaba su turno para adquirir las nuevas tarjetas (de 1,90 por dos viajes y la promocional de 5,40, por seis), pero tampoco faltaron quienes buscaban el reintegro en efectivo del crédito que les había quedado en los cartones con el valor anterior para no perder su equivalente en monedas.
Elogios y no tanto
A muchos de los quioscos ubicados en el centro (por ejemplo, en calles como Sarmiento, Mitre, Entre Ríos, San Luis, San Juan, Mendoza o Paraguay) los cartones con los nuevos valores llegaron ayer bien temprano y en ciertos casos incluso durante la semana pasada.
En esos locales se escucharon elogios hacia la Municipalidad porque “por primera vez” la distribución de las nuevas tarjetas coincidió con el día de su estreno o incluso se anticipó. “Esta vez llegaron cuando debían llegar”, sentenció Jorge, encargado de un local de Sarmiento al 700.
De todas maneras, las tarjetas no duraron mucho en esos locales porque la gran demanda (encima, después del feriado largo por la Semana Santa) agotó con demasiada rapidez los stocks.
A eso se sumaron los drugstores que directamente no recibieron sus pedidos y que por ende tampoco elogiaron, ni mucho menos, al Banco Municipal, el organismo encargado de distribuirlos. En los barrios, según una recorrida que hizo La Capital y el propio testimonio de los pasajeros, el faltante de tarjetas se hizo todavía más evidente.
En uno de los quioscos del macrocentro, incluso, contaron que por un “error” del Banco Municipal el sábado pasado se distribuyeron tarjetas con los nuevos precios, pero ayer volvieron a enviarles los cartones con su viejo valor, algo que obviamente ningún cliente quería comprar.
Quizás por todo eso, o directamente para cortar por lo sano, una gran cantidad de usuarios del transporte urbano de pasajeros prefirió soportar largas colas de hasta 40 personas en los puestos de venta a cambio de llegar con certeza a su cartón.
Y ahí no faltaron las quejas. “En mi barrio, Empalme Graneros, recorrí seis quioscos por lo menos y ninguno había recibido”, dijo Liliana, mientras esperaba su turno ante el puesto de Mitre y peatonal Córdoba.
Lo mismo contaron otros usuarios del transporte urbano de pasajeros que viven en La Florida, Fisherton, Triángulo, Tío Rolo y Tiro Suizo -casi un muestrario de los distintos distritos de la ciudad-, quienes para llegar al centro debieron hacer un combo con sus viejas tarjetas o pagar un peso con cambio justo arriba de los ómnibus.
De todos modos, el que avisa no es traidor. Y fue la propia secretaria de Servicios Públicos de la Municipalidad, Clara García, quien anteayer advirtió que la distribución de tarjetas con los nuevos precios del boleto recién quedará normalizada en toda la ciudad a partir de mañana.
De todos modos, durante los próximos seis meses las nuevas tarjetas y las que aún consignan los viejos valores (1,50 peso por dos viajes, 3 pesos por cuatro y 8,40 por 12) podrán convivir sin problema. Eso se debe a que las máquinas canceladoras descontarán el precio del pasaje actual y dejarán el resto a cuenta de un uso futuro (junto a otra tarjeta) o de su cancelación en efectivo en el Banco Municipal.
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