EL NUEVO PROCESO POR LA AMIA NO CONTEMPLA LA CONEXIÓN LOCAL
Los organizadores del atentado entraron al país por Ezeiza el 1º de julio, y se fueron el 18, bien temprano, por el Aeroparque. En Buenos Aires quedaban sólo tres hombres: uno de ellos iba a suicidarse en el coche bomba para destruir la AMIA y matar así a 85 personas.
La nueva investigación judicial del atentado del 18 de julio de 1994 apunta hacia dos grupos de terroristas que habrían llegado del exterior, uno para preparar el atentado y otro para ejecutarlo, casi sin apoyo de argentinos. Es una hipótesis que diseñó la Secretaría de Inteligencia (la SIDE) hace poco más de un año, pero que el Gobierno ahora impulsa, como demuestra un escrito presentado por el Ministerio de Justicia al nuevo juez, Rodolfo Canicoba Corral, el jueves pasado.
Estas son las claves de la nueva hipótesis de la investigación:
Se da por buena la acusación del juez Juan José Galeano acerca de que fueron funcionarios de Irán quienes dieron la orden de volar la AMIA. Se cree que por recomendación del agregado cultural de ese país en Buenos Aires, Moshen Rabbani.
Un colombiano llamado Samuel Salman El Reda, miembro de grupos armados del Hezbollah —partido libanés— recibió la orden de organizar el atentado y viajó a Buenos Aires.
El informe de la Unidad de Investigación del Ministerio de Justicia entregado el jueves en Tribunales incluye un nuevo cruce de llamados telefónicos entre una serie de teléfonos públicos de Buenos Aires con el Líbano, San Pablo y con un celular de la Triple Frontera a nombre de un tal Marqués, que habría sido el usado para coordinar los trabajos de los grupos terroristas. A ese teléfono se llamó también el 1º de julio y el 18 de julio, desde Ezeiza y Aeroparque. Sospechan que marcaron la entrada y salida del grupo de El Reda.
Otro grupo de terroristas —tres en total— llegaron al país desde el Líbano a través de la Triple Frontera, sólo para la ejecución del atentado. Uno de ellos, dicen, se suicidó al destruir el coche bomba con la AMIA: su nombre es Ibrahim Brru.
El apoyo local, de acuerdo con esta hipótesis, tiene poco que ver con la teoría que manejó durante más de nueve años el juez Juan José Galeano y que se está debatiendo en el juicio oral contra los cinco acusados de formar parte de la conexión local. Uno de ellos es Carlos Telleldín, a quien en la nueva teoría le asignan un papel secundario: sería quien arregló una camioneta robada, más tarde usada por los terroristas, pero sin saber que era para un atentado.
¿A quién le entregó la camioneta Telleldín? La vieja y decisiva duda del caso no tiene, en la nueva hipótesis, una resolución clara. Pero no pasa ni cerca de los cuatro policías bonaerenses a los que se está enjuiciando en un tribunal oral.
En el escrito de la Unidad AMIA del ministerio, al comisario Juan José Ribelli y sus socios ni siquiera se los menciona. Aparecen en cambio nuevos pedidos de informes sobre Alejandro Monjo, un empresario de la compraventa de autos a quien se señala asociado a viejos jerarcas de la Policía Federal. Se perfilan además nuevas sospechas sobre un argentino de origen sirio —Kanoore Edul— que llamó por teléfono a Telledín para comprarle la camioneta. Como sea, lo que durante tantos años se conoció como “la conexión local” ahora queda reducida a una participación muy secundaria: la hipótesis de la SIDE en tiempos de Duhalde, que ahora recoge el Gobierno, apuesta a que la camioneta fue dejada en un estacionamiento cercano a la AMIA sin que los que lo hicieron supieran por qué.
Fue el otro grupo terrorista —el de los tres hombres— quien luego la recogió, tal vez todavía sin explosivos, y la estrelló contra la mutual judía.
El principal objetivo del juez Canicoba Corral es ahora determinar si en los días previos al atentado estuvo en el país Samuel El Reda. Este hombre figura en el expediente desde los primeros meses de la investigación, pero recién hace un año pasó a ser importante. Ahora que el Gobierno va con todo contra él, su hipótesis pasó a ser la nueva pista oficial. Está por verse si ahora, que han pasado diez años, la apuesta da buen resultado.
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