EL NUEVO TRABAJO DE LILIANA HERRERO
Liliana Herrero suele reconocer a la música como un territorio donde moverse. Por eso “Confesión del viento”, su nuevo disco, que presentará mañana, a las 22.30, en el teatro Ateneo, funciona para la cantante entrerriana como espacio para dibujar un país posible a través de canciones, ritmos locales y fronterizos. “Siempre que subo al escenario mi intención es que trascienda un pequeño pensamiento sobre lo que nos pasa, aunque no doy ninguna receta. Si uno agarra una canción, la desarma y la puede transformar en otra cosa, ¿la política no podría hacerse de la misma manera? Me interesa esa idea de pensar la política como el armado de una canción”, filosofa Herrero.
Sin embargo, en su último CD la cantante está lejos de haber elaborado un material ambicioso. El disco fue el resultado natural de un repertorio tocado en vivo durante meses, a diferencia de trabajos anteriores con más laboratorio encima. “Confesión del viento”, en todo caso, empuja con indomable belleza y sensibilidad otra nueva lectura sobre joyas del repertorio folklórico. Temas como “La nostalgiosa”, “Zamba de Argamonte”, “Si vas para Chile”, “Volver a los 17”, “Guitarra dímelo tú” o “Las golondrinas” tienen ese reconocible trabajo de intervención que Herrero realiza desde fines de los años ochenta con “Esa fulanita” hasta el nuevo material, donde vuelve a tener el creativo acompañamiento de Diego Rolón (guitarra acústica y eléctrica), Facundo Guevara (percusión) y Luis Volcoff (bajo y teclados).
“Muchas de estas canciones tienen un significado especial. Sobre todo determinados versos me conectan mucho con lo que nos pasa. Por ejemplo, pienso en esa frase de Eduardo Mateo, al que no me había acercado hasta ahora, que me llamó la atención: “Piensas, vagas y piensas”, que me hace acordar a tanto joven argentino que fue un náufrago en esta ciudad durante los años noventa y terminó mal.”
La cantante, que recientemente trabajó con el guitarrista Juan Falú en el proyecto discográfico sobre Leguizamón-Castilla, continuará con la dupla para encarar el repertorio de Falú-Dávalos. También tiene entre manos un próximo disco sobre repertorio de su región que bautizará “Litoral” y compartirá dos proyectos más junto al pianista Adrián Iaies y a Gerardo Gandini. “Me gusta explorar todas las posibilidades que tiene la música, y eso es una manera de sentirme acompañada. Porque en este trabajo que hago desde hace años siempre me siento respaldada por un montón de músicos y de alguna manera uno va con todos ellos cuando se sube a un escenario o hace un disco.”
-¿No se siente siempre en una zona límite del folklore, acompañada por un público que viene de otro lado y que no escucha esa música habitualmente?
-Puede ser. Hay gente que dice que se acercó el folklore porque le gusta mi manera de presentarlo y esa forma singular de interpretarlo. Incluso mi público se amplió en estos últimos años. Pero simplemente lo que hago es encontrar en esas bellas piezas del folklore una de las tantas entradas posibles a la música. Pero no la única.
La cantante no deja de elogiar el trabajo de nuevos intérpretes y autores, y hace una breve enumeración de sus preferencias. “Hay gente como Coqui Ortiz (es increíble lo que está haciendo en el Chaco), la compositora Nora Sarmoria, la ductilidad de Lilian Saba, una cantante enorme como Laura Albarracín y una buena cantidad de autores nuevos, de mucha calidad, en el interior del país”, apunta. Pero a los 55 años Herrero prefiere rodearse de grandes nombres del cancionero popular. “Sus piezas me permiten una reelaboración, una nueva mirada musical”, aclara. La intérprete tiene la certeza de que su manera de recurrir a esos productores de un pensamiento popular servirá en última instancia para apostar y transformar este tiempo. “Siempre me recuesto en autores fundamentales de la música argentina, como Yupanqui y Leguizamón. Siempre van a estar presentes. Para mí no son pasado. Ellos nos siguen esperando en el futuro y nosotros tenemos la obligación de ir a buscarlos, porque tienen mucho para decirnos.”
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