EL OBISPO MIRÁS NO HABLÓ DEL 24 DE MARZO NI DEL CASO BASEOTTO
El arzobispo de Rosario y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Eduardo Mirás eligió ayer no hacer ninguna referencia a la última dictadura militar. Todavía más, se negó expresamente a hablar sobre el 29 aniversario del golpe y no dio importancia a la coincidencia entre el Jueves Santo y una nueva fecha del día en que se oficializó el proceso de genocidio que había empezado antes del 24 de marzo de 1976. Ante una Iglesia Catedral repleta y la mayoría de los sacerdotes de la Arquidiócesis, Mirás presidió la Misa Crismal pero no tuvo palabras, sí silencios y gestos de desagrado ante alguna pregunta que pretendiera una reflexión en consonancia con las manifestaciones de repudio al terrorismo de Estado que se producían en todo el país. En el mensaje central afirmó que “es un doloroso momento de la historia en la que se produce una descristianización de la sociedad”. Desde ese concepto y con la convicción de que todos sabían de que se trataba, el arzobispo decidió que “sólo hablará de Semana Santa pero no de política”. -“Para ser originales por qué no le preguntan por (Antonio) Baseotto?”, tiró como comentario rápido y con tono despectivo destinado a los periodistas un religioso mientras tomaba aire y esperaba que comenzara la celebración.
Mirás habló a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Rosario en el jueves Santo y en ese mensaje hubo un párrafo en el que salió del vocabulario litúrgico y abordó otro de contenido más político, aunque de todos modos general. Así el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina cuando se dirigía a los sacerdotes y al “ministerio” que ejercen apeló al “buen obrar de los individuos y a las sanas costumbres de las comunidades” a las que ubicó en “este tiempo tan amenazado por los repetidos intentos de devastación cultural que estamos padeciendo, sometidos penosamente a intereses extraños repetidos de idéntico modo en toda Latinoamérica”. Momentos después Mirás afirmó que es “un doloroso momento de la historia en el que se está produciendo una descristianización cada vez mayor de la sociedad…La comunidad abandona el camino del Evangelio que Jesucristo nos ha propuesto para vivir más dignamente y se ata a los modelos banales y complacientes que le propone la cultura mediática”. Desde ese momento Mirás volvió a recorrer el lenguaje religioso. No hubo puntualizaciones, como que todos entendían de qué hablaba. Unos momentos antes y a la espera del comienzo de la misa un sacerdote que salió a tomar aire se quejaba ante este diario de lo que suponía que se le iba a preguntar al presidente de la Conferencia Episcopal. Obvio, pensaba en el ‘caso Baseotto’ y de paso se despachó-sin que se le preguntara- sobre la “histeria” con que “algunos, tras los derechos humanos piden por el aborto”. Sólo fue una opinión, pero lamentable, sobre todo cuando pretendió involucrar la mirada de sus pares con un “No nos dejan opinar. Nos quieren impedir que pensemos y nosotros no podemos hacerlo de otro modo porque estamos a favor de la vida”.
Desde antes de las 9 de la mañana el patio de la casa parroquial, al lado de la Catedral estaba ocupado por sacerdotes y fieles. Mirás habló muy breve con los periodistas que lo consultaron sobre lo que no podía pasarse por alto: el 29 aniversario del golpe militar del 24 de marzo de 1976.
-Este jueves Santo cae en una fecha muy especial para los argentinos.., le dijo un periodista como invitación para una reflexión del arzobispo.
-Ah!! sí. Es cierto se da este hecho. ¿Pero qué reflexión quiere que hagamos?. Volvemos a lo mismo. Tenemos que tratar de vivir siempre en la justicia en la paz, en la solidaridad y tenemos que tratar de reconciliarnos.
Cuando de nuevo se buscó alguna palabra de Mirás sobre el golpe militar no contestó y con su mano corrió el micrófono que le acercaba un cronista. Cuando finalizó la misa Crismal el Arzobispo de Rosario aceptó hablar con los periodistas…”Nada de política, sólo de Semana Santa”, adelantó. Entonces insistió en que el ‘momento doloroso’ al que se había referido en su mensaje a los sacerdotes tiene que ver “con que se pierden los valores del Evangelio”. De allí llegó a referirse a los “contravalores del Evangelio impuestos por organismos internacionales como el Banco Mundial que quieren entrar en el planteo de la educación de la Argentina”. Después tuvo algunas palabras como las que habitualmente pronuncia en donde hizo una crítica a la “acumulación de la riqueza que no quiere pobres pero no les da la posibilidad de que salgan de la pobreza, quiere que no existan. Es el extremo del capitalismo concentrado”.
Este contenido no está abierto a comentarios

