El Pachón
Lo que sigue, es un documento publicado por Javier Rodríguez Pardo, un vecino de Calingasta, en uno de los pocos espacios de comunicación que no controla el gobierno: “La Semana Digital”. Elegimos publicarlo así, por la contundencia manifiesta del relato, por lo inobjetable de la argumentación y porque es preciso una reacción de la sociedad ante el embate de la minería mal barajada.
Cuando el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, anunció prospecciones mineras en el cerro Mercedario, un coro de voces unificó el reclamo generalizado de la provincia, defendiendo el emblemático pico de los andinistas. Algunos quisieron ver en esta medida del Ejecutivo Provincial, la decisión del intendente de Calingasta, José Adolfo Ibazeta, de sancionar la ordenanza del Concejo Deliberante que propone un plebiscito sobre la minería a tajo abierto y el uso de cianuro y otros compuestos químicos.
Pero lo cierto es que el intendente ya había considerado consultar a su pueblo mucho antes, sabiendo que, cualquiera fuese el resultado, “no sería vinculante”. Un fugaz repaso por el mapa de la región cuyana nos permite ver el recorrido de cuatro brazos de agua que se escurren para formar el río San Juan, proveedor principal de la capital de la provincia después de aportar a numerosos cauces para regadío y consumo de la población: Pachón, Santa Cruz, Blanco y Los Patos.
Debajo de las nacientes, desarrollan sus actividades agropecuarias y turísticas Barreal y Tamberías que, con villa Calingasta y otros pueblos menores, conforman el departamento de Calingasta, en la base del macizo cordillerano. Es precisamente donde tiene su origen el agua de la vasta cuenca y el sitio de uno de los mayores complejos mineros de cobre, molibdeno, oro y plata, conocido con el nombre de El Pachón, destinado a ser pulverizado con el método extractivo de volar y reducir montañas con explosivos, “a tajo abierto”, con lixiviación de cianuro, ácido sulfúrico y un cóctel de compuestos químicos que consume enormes volúmenes de agua.
La historia de este modelo de minería revela daños incalculables, desde lesiones temporales en las zonas donde se lleva a cabo, hasta pérdidas irreparables en economías regionales, vidas humanas y ecosistemas destruidos, con toda su cadena trófica alterada, cuando no eliminada. Frente a tal panorama, Calingasta propone un plebiscito, por ahora prohibido por el gobernador de la provincia y jueces del Tribunal Electoral, secuaces de las multinacionales que sostienen que el municipio “no tiene potestad para plebiscitar la minería aunque sí puede hacerlo sobre otros temas menores”.
Uno de los principales interesados en adquirir El Pachón es Antofagasta Minerals, la empresa minera del grupo Luksic, que controla Los Pelambres, Michilla y El Tesoro, en la cordillera chilena. Los Pelambres es la actual explotación minera de Andrónico Luksic, del lado chileno, pegada a los yacimientos argentinos de El Pachón. Al acaudalado empresario chileno no se le escapa privatización alguna ni área minera para prospectar; sus tentáculos abrazan al Hongkong and Shanghai Bank, banco lavadero de los negocios del opio.
Uno de los primeros propietarios de El Pachón fue “Minera Aguilar” (National Leat), la misma de Jujuy. Después perteneció a “Pachón S.A. Minera”, empresa que diseña el proyecto El Pachón. Pero fue el siguiente propietario, la canadiense Cambior, asociada a la boliviana San José, quien termina la factibilidad del proyecto. Hubo varias ofertas por El Pachón hasta que Noranda, también canadiense, decide hacerse cargo y ejecutar la explotación de casi 882 millones de toneladas de mineral con una ley promedio de cobre de 0,62 y una media de molibdeno de 0,015.
Produciría 100.000 toneladas diarias de mineral durante 25 años y el concentrado de cobre y molibdeno debería ser embarcado en el puerto chileno de Los Vilos, actual destino final del mineroducto de Los Pelambres, del grupo Luksic, como ya dijimos. He aquí como todo cierra, pero Noranda, por distintas razones temporales que incluyeron los vaivenes en la cotización internacional del mineral, no llevó a cabo la explotación y hoy es un rumor generalizado en San Juan que las acciones de la canadiense fueron adquiridas por los empresarios chinos en su última visita a la provincia cuyana.
A pesar de esta información, creemos que el consorcio chileno estaría en mejores condiciones de explotar El Pachón, manejando los vericuetos legales del tratado de implementación conjunta argentino chileno, que fue pergeñado con esa finalidad por las transnacionales mineras y el presidente de la nación norteamericana como agente mercantil y parte interesada: Andrónico Luksic también formó parte del grupo de asesores de Barrick Gold Corporation.
Con estos intrigantes intereses en juego, el gobernador sanjuanino José Luis Gioja, insiste en negociar la salida bioceánica por Agua Negra, hacía el Pacífico, con el gobierno de la República Popular de China, a pesar de que los asiáticos demoran la decisión de construir el túnel y aceptar el canje ofrecido que, como adelantamos, consistiría en la explotación minera de El Pachón. La familia Gioja se encandila con los negocios que propone la minería internacional y todos ellos tienen fuertes compromisos con las empresas del sector.
César Gioja, candidato a senador y jefe de asesores de su hermano en el gobierno provincial, produjo ríspidos comentarios por una radio de Buenos Aires al sostener que “nos tenemos que dedicar a explotar los minerales porque cada vez escasea más el agua y no la tendremos para la agricultura”. Semejante reflexión pretende hacernos creer que debemos explotar la minería ante la ulterior escasez del vital elemento. Precisamente es la minería química a tajo abierto la que utiliza mayor cantidad de agua que la agricultura, además de destruir la fábrica que la origina en la cima de la Cordillera de los Andes y demoler cuanto glaciar se ponga en su camino.
César Gioja es además propietario de la empresa minera Bentonitas Santa Gema. En su página web puede leerse: “con satisfacción decimos que somos proveedores de empresas líderes con actividades tan diversas como Unilever (jabones), Techint (construcciones civiles) y Barrick Gold Argentina (lodos de perforación)”. Como se advierte, la legislación de ética pública continúa durmiendo en las cuentas bancarias de la corrupción a cara descubierta. Otro hermano, Juan Carlos, es diputado y miembro de la comisión de minería de la Cámara de Diputados de la Nación.
Luego siguen sobrinos y parientes en cargos públicos que sería tedioso enumerar. Los intereses mineros de estos testaferros no son nuevos. En ocasión de discutirse la contaminación de la mina catamarqueña Bajo La Alumbrera, en el tercer piso de la Cámara de Diputados de la Nación, comisión de minería presidida por el puntano y ex presidente nacional de corto y fulminante final, Rodríguez Sáa, los derrames tóxicos pasaron a planos secundarios.
El debate, de muy bajo nivel, concluyó con la defensa de las corporaciones mineras, poniendo en tela de juicio la magnitud de los vertidos y drenajes ácidos que la mina en cuestión le ocasiona en estos momentos a tres estados provinciales, con las consabidas demandas y reparaciones: Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán. Aquí, como ocurrió con la chilena Los Pelambres, también se rompió el mineroducto escurriendo el letal contenido hacia cursos de agua con impredecibles consecuencias y juicios penales de las provincias norteñas involucradas.
En “Bajo la Alumbrera”, además, se hundió el dique de colas y una planta de retrobombeo, instalada con urgencia, intenta subsanar los daños, inútilmente.
¿Será éste el destino que le espera a Calingasta? Por lo pronto, el pueblo sigue defendiendo el desarrollo sostenible y la calidad de vida que no pueden ofrecer las multinacionales de la minería química.
Este contenido no está abierto a comentarios

