"EL PAGO DE ADICIONALES A LA POLICÍA ES UNA DISTORSIÓN QUE PERMITE LA LEY"
El subsecretario de Seguridad provincial, Alejandro Rossi, se reunió ayer con los miembros de las comisiones de Servicios Públicos y Seguridad del Concejo Municipal. Aunque el objetivo del encuentro apuntaba a informar sobre el nuevo plan del gobierno en materia de seguridad y avanzar con la problemática que toca especialmente a los taxistas, Rossi no dejó de opinar sobre otros temas, como el del pago de adicionales a la policía para obtener seguridad extra que se practica en algunos barrios de Rosario. “Me parece una cosa absurda, pagar adicionales es una distorsión total”, disparó el funcionario. “Más allá de que la ley lo permita y la subsecretaría esté atada de pies y manos, estoy decididamente en contra”, agregó.
A la reunión en el Palacio Vasallo concurrieron además el jefe de la Unidad Regional II, José Maldonado; el presidente del Concejo, Agustín Rossi (hermano del subsecretario de Seguridad), integrantes de las dos comisiones del cuerpo y cuatro dirigentes gremiales de los taxistas, un sector muy golpeado por la ola delictiva en los últimos tiempos.
El responsable del área de Seguridad de Jorge Obeid llegó al encuentro para presentar un esquema de cambios en la estructura policial que el gobierno espera surta “efectos concretos sobre la sensación de inseguridad y sobre la inseguridad efectiva”. Pero, además, Rossi también llevó datos sobre el primer impacto que la Patrulla Urbana, lanzada a las calles rosarinas hace poco más de una semana, ya habría tenido en la prevención y disminución del delito.
Aunque ante la prensa el funcionario no arriesgó cifras, el concejal Alberto Joaquín, presente en la reunión, dijo que Rossi barajó un 40 por ciento menos de denuncias por delitos en las seccionales que recorren unas 15 unidades de la Patrulla Urbana, a las que en los próximos 40 días se sumarán otras 35.
También el titular del Concejo afirmó que “el gobierno tiene muchísima expectativa” en que ese descenso de denuncias redunde en menos trabajo administrativo en las comisarías para volcar más agentes en las calles y aseguró que las primeras experiencias así lo confirman.
El diseño del nuevo plan de seguridad provincial, incluso con nuevas leyes, parece dejar al margen de la discusión la alternativa a la que recurren distintos barrios de Rosario, donde se pagan adicionales a la policía para obtener una protección extra. Sin embargo, Rossi fue taxativo: definió esa práctica como una “cosa absurda” y una “distorsión total”, aunque se mostró impotente para combatirla porque “la ley lo permite” y deja a su área “atada de pies y manos”.
El plan que Rossi detalló ante los concejales no sólo contempla más agentes en la calle, también promete grandes cambios sobre la propia estructura policial. “El nuevo plan de seguridad tiene varios ejes: mayor nivel de trabajo en prevención y disuasión; un plan muy ambicioso de reforma en las leyes que regulan la vida policial, y un plan de construcciones que resuelva la problemática de los presos en las comisarías”, aseguró.
Las reformas que impactarían sobre la “vida policial” apuntan básicamente a que la formación, los ascensos y las normas de la institución dejen de depender de arbitrariedades. “Las reglas que rigen son absolutamente obsoletas” y “únicamente consolidan cuestiones corporativas y autoritarias, o están pensando en beneficiar a pequeñas o grandes corruptelas”, se despachó Rossi. Por eso, aseguró, el gobierno avanza en la reforma de una serie de leyes, consensuadas incluso con el propio sector policial, para “dar una carrera más objetiva y garantista”.
Rossi también defendió la propuesta que hace unos días formuló el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, de pagar un peso extra con el impuesto inmobiliario para destinar “fondos especiales descentralizados” a la seguridad. “Hay pequeñas problemáticas que podrían ser resueltas con facilidad a través de esta idea y que cuesta enormemente solucionar desde la administración central”, insistió.
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