EL PAGO DEL SUBSIDIO GENERÓ ALGÚN REPUNTE EN LAS VENTAS
El gobierno vaticinó que el pago del subsidio de $ 1.200 a damnificados por la inundación y el adelanto del aguinaldo a los agentes públicos iba a significar una inyección de 50 millones en la economía de la ciudad y la zona. La necesidad de reparar algo de lo dañado y de reponer aquello que el agua del Salado se llevó genera algún movimiento económico que no pasa inadvertido para los comerciantes.
Claro que se trata de negocios que en su mayoría estuvieron prácticamente paralizados durante el mes de mayo por falta de ventas. Otros tuvieron agua en su interior y también debieron reponer mercadería, hecho que, sumado a la recesión que acusan desde hace tres años, deja un margen bien escaso para el optimismo.
Hecha esta salvedad, se puede decir que en rubros como materiales de construcción, electrodomésticos, artículos de ferretería y muebles, la actividad está logrando algún repunte.
Los datos se corresponden con expresiones de los propios vecinos que ya fueron a cobrar el subsidio.
Para la mayoría, la ayuda es insuficiente: para algunos alcanza a reparar su precaria vivienda, pero otros aseguran que una sola de las cosas que perdieron vale lo mismo o más que el monto del subsidio.
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