EL PAÍS RECORDÓ AYER A LAS VÍCTIMAS DE LA TRAGEDIA DE REPÚBLICA CROMAGNÓN
“Buenos Aires necesita llorar. No ha llorado lo suficiente esta bofetada.”
Las palabras del cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, tronaron en la Catedral.
Los familiares y sobrevivientes de Cromagnon escucharon en silencio sus duros conceptos en la misa celebrada ayer, al cumplirse un año de la tragedia que se cobró la vida de 193 personas. Aunque usó un lenguaje velado, muchos de los presentes pudieron leer críticas a la clase política y la sociedad.
“A esta ciudad distraída, dispersa y egoísta, le hace falta ser purificada por las lágrimas”, clamó Bergoglio, desde el altar.
Los familiares no podían contener el llanto. Sus carteles y remeras perpetuaban el dolor y el reclamo de justicia.
“Acordémonos de estos hijos de la ciudad, la herencia que nos dan es muy dura: que no se les endurezca el corazón”, prosiguió.
Acompañado por 15 sacerdotes y seis obispos auxiliares, Bergoglio ingresó a una iglesia colmada, donde apenas se podía respirar.
Una mujer, quebrada en el llanto, perdió el conocimiento y tuvo que ser atendida en el lugar por el SAME.
Las marcas del dolor se repetían en todos los rostros. Uno por uno, los familiares depositaron 194 velas junto a una imagen del Niño Dios ubicada en el altar.
Sólo después que las voces del coro se silenciaron, Bergoglio comenzó con su dura alocución, durante la cual habló de la necesidad de “hacerse cargo de las tragedias”.
Fue el momento en que pareció referirse al sector político: “No nos hacemos cargo de las múltiples herencias de la ciudad”, señaló, y habló de “la cobardía de los que se esconden”.
Fiel a su costumbre, volvió a tejer lazos entre la realidad y los relatos bíblicos.
Dijo que una espada traspasó el corazón de María cuando su hijo fue perseguido y exiliado, así como a las madres de los chicos de Cromagnon el incendio les arrebató la posibilidad de “proyectar un futuro para sus hijos”.
“Sólo el corazón de ustedes sabe lo que es”, les dijo a las madres sentadas en los bancos de la Catedral. “Hace un año se sufrió una tragedia que hizo que el camino de esperanza [de los chicos] fuera segado. Esos hijos no están más”.
Una vez finalizada la misa, muchos familiares de las víctimas se acercaron a saludar a Bergoglio.
Aunque ante una consulta de LA NACION el primado se negó a identificar a quiénes se refería con sus críticas, enfatizó sus palabras: “Esta ciudad necesita llorar”, repitió.
En tanto, el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Jorge Lozano, afirmó que los señalamientos de Bergoglio fueron concretos: “Fueron al sector político pero también a la sociedad”, indicó.
Los familiares tejieron sus propias conjeturas sobre lo que sostuvo el cardenal: “Sus palabras nos llegaron a todos. Quiso decir que nos olvidemos de las superficialidades. Fue un mensaje general, pero cuando habló de la ciudad se refirió a la sociedad porteña”, dijo Graciela Lopepe, tía de Marcelo Laborda, fallecido en la disco de Once.
En la iglesia también estuvieron presentes los legisladores Martín Borrelli y Gabriela Michetti (Compromiso por el Cambio), Jorge Enríquez (aliado al macrismo) y el ex diputado Mario Cafiero.
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