EL PAPA ADVIRTIÓ SOBRE EL PELIGRO DE UN “CHOQUE DE CIVILIZACIONES”
En el actual contexto mundial la más grave amenaza para la paz “es el peligro de un choque de civilizaciones”, que “se hace más agudo por el terrorismo organizado que se extiende ya a escala mundial”, afirmó ayer el Papa ante los 174 representantes de las naciones acreditadas ante la Santa Sede.
En la majestuosa Sala Regia del Palacio Apostólico vaticano, presente el embajador de nuestro país, Carlos Custer, Benedicto XVI hizo un llamado a un “más alto y rico proyecto de humanidad”, para que puedan recomponerse “no sólo en una coexistencia tolerante” las “innegables diversidades que caracterizan a los pueblos de diferentes partes del mundo y sus culturas”.
Hablando en francés, el Papa Ratzinger evocó los problemas agudos de la situación internacional y pidió “un compromiso por la paz que abra el camino a nuevas esperanzas”.
Puso de relieve las “emergencias humanitarias” y afirmó que “no se puede hablar de paz allá donde el hombre no tiene ni siquiera lo indispensable para vivir con dignidad”. “Pienso ahora en las multitudes inmensas de poblaciones que padecen hambre. Aunque no estén en guerra, la suya no se puede llamar paz: más aún, son víctimas inermes de la guerra”, destacó.
El Papa dijo que sobre la base de datos estadísticos disponibles, “menos de la mitad de las ingentes sumas destinadas globalmente al armamento sería más que suficiente para sacar de manera estable de la indigencia al inmenso ejército de los pobres”.
Benedicto XVI evitó identificar a los responsables de tantos males sociales. Pero reconoció en el “terrorismo organizado” que se expande a nivel planetario el mayor peligro de un “choque de civilizaciones”, como evocó por primera vez en un célebre análisis en la revista Foreign Affairs, hace una década, el pensador norteamericano de tendencia conservadora, Samuel Huntington.
Las causas del terrorismo “son numerosas y complejas, además de las ideológicas y políticas, unidas a aberrantes concepciones religiosas —dijo—. El terrorismo no duda en atacar a personas inermes, sin ninguna distinción o en imponer chantajes inhumanos” para favorecer sus planes.
“Ninguna circunstancia puede justificar esta actividad criminal que llena de infamia a quien la realiza y que es mucho más deplorable cuando se apoya en una religión”, indicó, sin mencionar al extremismo islámico.
La situación latinoamericana no estuvo presente en el discurso del pontífice, que cuando abordó la guerra en Irak evitó críticas a la intervención norteamericana. Dijo sólo que Irak, “cuna” de grandes civilizaciones, “es enlutado a diario en estos años por sangrientos actos terroristas”.
Con relación al crónico enfrentamiento en Tierra Santa entre israelíes y palestinos, Benedicto XVI afirmó que “el Estado de Israel tiene que poder subsistir pacíficamente de acuerdo con las normas del derecho internacional”. El embajador de Israel, Hoded Ben-Hur, comentó polémicamente el discurso del Papa, afirmando que “hubiera querido sentir una condena fuerte y explícita de Irán “que es actualmente la única amenaza a nivel planetario”.
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