EL PAPA CANONIZA HOY EN ROMA A DON ORIONE, EL "PADRE DE LOS POBRES"
Don Orione llamó a la Argentina “mi segunda patria” y hasta firmó un documento como “Don Orione Argentino”. Cuando en 1937 se despidió del país, advirtió: “regresaré vivo o muerto” y profetizó: “mi corazón queda en la Argentina”. Hoy, el Papa lo proclamará santo en la plaza de San Pedro en el Vaticano y entre la multitud habrá más de 200 argentinos llegados desde Buenos Aires, entre ellos 40 húespedes de los Cottolengos y Hogares que albergan a muchos discapacitados. El papa Juan Pablo II lo había beatificado en 1980.
Habrá festejos en las 32 naciones donde están presentes los 1.100 sacerdotes, hermanos y laicos de la orden orionita y más de un millar de monjas de tres órdenes que siguen los carismas del cura piamontés.
Don Orione fue alumno de Don Bosco y se inspiró en su vocación por la caridad en el santo, también piamontés, San José Benito Cottolengo, que había fundados lo hogares para discapacitados que llevan su nombre en todo el mundo.
“Discapacitados no”, corrige el Superior General de la familia orionita, Roberto Simionato. “Ellos tienen otras capacidades”. Simionato, de 62 años, es un véneto de Argentina. Nació en Trevisto y no había cumplido seis años cuando sus padres emigraron a Mar del Plata.
“Siempre quise ser cura y seguir a Don Orione, hice la primaria y la secundaria en una escuela orionita”, dice a Clarín en su oficina de la enorme “Patagonia romana”, como el papa San Pío X llamaba al barrio de la vía Appia, cerca de la basílica de San Juan en Letrán, que era un descampado en 1908.
“Aquí vino Don Orione y de la nada creó la Iglesia de todos los Santos, las escuelas, el Oratorio, el hogar”, cuenta. Una manzana entera en lo que hoy es un barrio palpitante de Roma.
El padre Simionato fue provincial en la Argentina y está por cumplir doce años al frente de la orden. “Después volveré a la Argentina o iré como soldado raso donde me manden”.
Don Orione, conocido como el “padre de los pobres”, nació en 1872 cerca de la ciudad piamontesa de Alejandría y murió en San Remo en 1940. En noviembre de 1921 viajó por primera vez a la Argentina para crear las primeras misiones de la familia religiosa (ver La obra…..)
En 1934 volvió a subir al barco en Génova con un grupo de sus curas para hacer más grande la presencia en nuestro país. Y se quedó tres años.
Don Orione era el equivalente masculino en su época de la madre Teresa de Calcuta. “Su fama de santidad era impresionante y él la aprovechaba para hacer más y más obras en favor de los últimos”, agrega Simionato.
A principios del 1900 hubo dos terribles terremotos en Italia, en Messina y Avezzano. A las dos ciudades corrió Don Orione para recoger a los huérfanos, asistirlos y albergarlos en hogares.
A Don Orione le han reconocido el milagro —imprescindible para proclamarlo santo— de la curación inexplicable para la ciencia de Pierino Penaca, habitante de Tortona, Piamonte —donde se encuentran el santuario y el cuerpo del creador de la Obra de la Pequeña Providencia—, que sufría un cáncer al pulmón incurable.
“Hoy se nos convoca a una gran fiesta”, explicó Simionato. “Pero principalmente el Papa y la Iglesia nos llaman a una gran responsabilidad porque somos herederos de un santo”.
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