EL PAPA CELEBRÓ UNA MISA EN ESLOVAQUIA
“No se desalienten y no se dejen aplastar por las dificultades y la fatiga”, dijo el Papa tras la misa a los obispos eslovacos durante un almuerzo en el seminario de Banska Bystrica.
El pontífice, de 83 años y enfermo de Parkinson, ayer no pudo pronunciar su discurso de llegada al país, pero hoy logró hablar con voz audible y relativamente firme a los fieles.
No obstante, tras leer él mismo dos breves párrafos, el resto de su prédica tuvo que ser leído por un cardenal.
Varios médicos provistos con instrumental de reanimación lo acompañan permanentemente en este viaje, el tercero que realiza a este ex país comunista que en pocos meses ingresará a la Unión Europea (UE) y el número 102 de su pontificado.
El Papa tiene previsto visitar mañana la ciudad de Rozna, en el este de Eslovaquia, para finalmente terminar su gira el domingo en Bratislava, capital del país, con la beatificación de dos víctimas del ex régimen comunista.
Por sus parte, el vocero vaticano Joaquín Navarro Valls descartó hoy “toda alarma por el estado de salud del Papa” y sostuvo que el calor de ayer “fue el principal responsable” de su visible deterioro físico.
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