EL PAPA ESTÁ AÚN MÁS GRAVE
La salud de Juan Pablo II empeoró en las últimas horas y el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, afirmó que sufre “fiebre muy alta y baja presión” provocada por una infección urinaria.
“El Santo Padre hoy fue afectado de un mal con fiebre alta provocado por una infección urinaria”, dijo Navarro Valls. “Se inició una terapia apropiada con antibióticos… La situación médica está controlada estrictamente por el equipo médico vaticano que lo atiende”, agregó.
Medios italianos especulaban hoy con una posible internación de Juan Pablo II para someterlo a una nueva operación. Esta intervención se realizaría en una semana o a lo sumo dos, y se realizaría para colocarle una sonda directamente en el estómago que permita mejorar su nutrición, informó hoy el diario Corriere della Sera.
La misma información fue publicada hoy en la edición digital del diario La Repubblica, que agrega que las versiones de que Juan Pablo II perdió en los últimos tiempos 19 kilos no fue confirmada por fuentes del Vaticano.
Ayer, dos horas después de una inesperada aparición del Papa en la ventana del estudio del tercer piso del Palacio Apostólico, el Vaticano informó que a Juan Pablo II se le colocó una sonda nasogástrica (de la nariz al estómago) para mejorar su alimentación.
Además de las crisis respiratorias y de los crecientes problemas en el habla que le causa el avance inexorable del mal de Parkinson que sufre desde hace 13 años, el anciano Pontífice de 84 años padece cada vez más dificultades para alimentarse debido al progresivo mal funcionamiento de los músculos de su organismo.
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