EL PAPA FUE SOMETIDO A UNA TRAQUEOTOMÍA
El Papa Juan Pablo II fue sometido anoche exitosamente a una operación de traqueotomía destinada a paliar sus problemas respiratorios agudos en la clínica romana Gemelli, y su nueva hospitalización —la segunda en un mes— desató preocupación entre los católicos de todo el mundo. Los cirujanos le insertaron una cánula en la garganta para ayudarlo a respirar. “Inmediatamente tras la operación mejoró su estado”, señaló el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls. El portavoz precisó que estaba previsto que el jefe de la Iglesia Católica pasara la noche en su habitación en el décimo piso de la clínica, y no en el área de terapia intensiva.
Perola traqueotomía podría requerir una internación más prolongada y afectaría seriamente la capacidad del Papa para cumplir con sus deberes, ya que no podrá hablar mientras tenga el tubo en la garganta.
El portavoz del hospital, Nicola Cerbino, señaló en tanto que la operación se extendió durante 30 minutos y fue realizada luego de que el Papa experimentara dificultades para respirar, una complicación originada por la gripe. “El resultado fue positivo”, manifestó Cerbino: “El Papa está bien”. Juan Pablo II fue operado por el doctor Gaetano Paludetti bajo anestesia general, indicó.
Antes de la operación, el Papa estuvo bromeando con los médicos, dijo un asesor del premier italiano Silvio Berlusconi, que lo visitó en la clínica romana. Cuando los galenos dijeron que la operación sería pequeña, Juan Pablo respondió: “Pequeña, depende de para quién”, dijo el funcionario, citando el relato de los médicos. Tras despertar de la anestesia, Juan Pablo lucía “sereno”. El Papa alzó la mano y trató de hablar con los médicos, pero le pidieron que desistiera, dijo el subsecretario de gabinete Gianni Letta.
El Sumo Pontífice, de 84 años, había sido internado nuevamente pocas horas antes con problemas respiratorios, por la recaída de una gripe que lo había mantenido hospitalizado diez días a comienzos de febrero.
Los médicos esperan que esta intervención ayude al Sumo Pontífice a superar sus crisis respiratorias actuales y futuras. Se cree que estas dificultades están vinculadas con el mal de Parkinson, un desorden degenerativo del sistema nervioso que el Papa padece desde hace varios años. El Parkinson debilita los músculos, incluso aquellos que ayudan a expulsar fluidos de los pulmones. Expertos en el tema sostienen que la neumonía es una causa común de muerte entre los pacientes que sufren ese mal. Se aguarda que el próximo parte médico se dé a conocer hoy por la mañana.
El jefe de la Iglesia Católica ya había sido hospitalizado el 1º de febrero a causa de una gripe con laringitis y problemas respiratorios agudos, que obligaron a los médicos a conectarlo en algunas ocasiones a un equipo de respiración asistida. Ya entonces los médicos habían evaluado una operación. Juan Pablo II pudo abandonar el hospital el 10 de febrero, pero su estado se había debilitado notablemente. Karol Wojtyla pasó 14 días tratando de recuperarse en la Santa Sede.
La hospitalización previa del Papa ya había desatado especulaciones sobre el futuro de su papado de 26 años, incluyendo rumores de que renunciaría. Durante la hospitalización reciente, el cardenal Angelo Sodano se negó a descartar esa posibilidad, que dependía, dijo, de la “conciencia” del Papa. Juan Pablo II siempre descartó esta posibilidad.
El domingo pasado, durante el rezo del Angelus, el Papa habló tan poco claro, como consecuencia del Parkinson, que prácticamente no se lo pudo entender. A comienzos de semana volvió a mantener cortas audiencias, aunque el miércoles debió cancelar su audiencia general por la recaída en la gripe. Hizo solamente una aparición “virtual” vía televisión, y su voz sonó áspera y cascada.
La segunda internación del Sumo Pontífice en un mes desató preocupación en el Vaticano y también entre los creyentes en todo el mundo. También despertó dudas sobre su capacidad de seguir adelante. Los católicos en Polonia (país de origen del Papa) celebraron misas para rezar especialmente por la salud de Juan Pablo II, en un clima de consternación.
Este contenido no está abierto a comentarios

