EL PAPA PIDE AYUDA PARA FAMILIAS NUMEROSAS
“Sin hijos no hay futuro”, clamó el pontífice alemán, que abordó así un tema candente en Italia, uno de los países más viejos del mundo junto a Japón, donde las mujeres tienen cada vez menos chicos (el promedio es de 1,23 niños por mujer) y la población anciana crece por la mayor expectativa de vida.
Benedicto XVI habló de esta cuestión al saludar a cientos de representantes de la Asociación Nacional de Familias Numerosas, que asistieron a la audiencia general de los miércoles. “Vuestra presencia me da la oportunidad de llamar la atención sobre la centralidad de la familia, célula básica de la sociedad, y lugar primario de acogida y servicio a la vida”, dijo. “En el contexto social de hoy, los núcleos familiares con muchos hijos constituyen un testimonio de fe, de coraje y de optimismo, porque sin hijos no hay futuro”, agregó.
Acto seguido, hizo un llamamiento para que el Estado italiano, a través del Parlamento, haga más por las familias numerosas. “Auspicio que se promuevan ulteriormente adecuadas medidas sociales y legislativas que protejan y apoyen a las familias más numerosas, que constituyen una riqueza y una esperanza para todo el país”, exhortó Ratzinger.
Las palabras del Papa -que en el Día de los Difuntos visitó la tumba de Juan Pablo II, fallecido hace 8 meses-, fueron elogiadas tanto por la centroderecha, en el gobierno, como por la centroizquierda, en la oposición. Representantes de ambos bloques coincidieron en la necesidad de “tener en cuenta en los programas de gobierno y legislativos” medidas tendientes a favorecer a las familias, sobre todo si son numerosas.
Actualmente, la baja tasa de natalidad y la mayor longevidad se vuelven un cóctel explosivo si se tiene en cuenta el deficitario sistema de previsión social de la Península. Las proyecciones, en este sentido, son alarmantes: en 2050 habrá 15 millones de habitantes menos en Italia (hoy hay 57 millones), lo que significa que no habrá suficientes jóvenes para pagar el sistema de pensiones, salud y bienestar social que otorga el Estado.
No por nada hace dos años el gobierno de Berlusconi comenzó a pagar un “bonus” de 1000 euros (unos 1200 dólares) a las familias con más de un hijo, sin distinciones de ingresos. Sin embargo, muchos creen que esta medida no es suficiente para revertir la baja natalidad -que Francia sí logró revertir gracias a una seria política de incentivos y rebajas de impuestos- ya que no es mucho lo que se puede hacer con 1000 euros.
Ahora se está discutiendo que dentro del paquete de 1000 millones de euros previsto en la nueva ley de presupuesto como ayuda a las familias, a partir de 2006, haya un “bonus” de 1000 euros también para quienes tienen su primer hijo. A fin de cuentas, un incentivo más.
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