"EL PAPA SIGUE EN ESTADO CRÍTICO, PERO AMANECIÓ LÚCIDO Y SERENO"
El papa Juan Pablo II se encontraba en estado crítico esta madrugada después de sufrir un paro cardíaco y una infección generalizada (septicemia), anunció el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls.
“Esta mañana, las condiciones de salud del Papa son muy graves. Después de sufrir anoche una infección urinaria, se declaró una septicemia con paro cardiaco”, precisó en una declaración urgente difundida hoy pasadas las dos de la madrugada, hora argentina (las siete en Roma).
Anoche, el estado de salud del Papa se había agravado mucho debido a una infección a las vías urinarias que le produjo fiebre muy alta y una caída de la presión sanguínea.
“Está mal, muy mal”, dijo una fuente vaticana llorando, que confirmó que a Karol Wojtyla le había sido suministrada la extremaunción.
Por entonces, miles de personas se reunieron espontáneamente en torno a la Plaza de San Pedro, que ha sido cerrada por razones de seguridad, lo mismo que el tránsito de vehículos en las inmediaciones.
La crisis se inició a las 18.45 de ayer hora local (cinco horas menos en la Argentina) y de inmediato el médico personal del Papa, profesor Renato Buzzonetti, de 81 años, dispuso la inyección de dosis masivas de antibióticos en lo que se llama “una terapia de choque”.
En un principio se había dicho que el enfermo había respondido bien al tratamiento “y estaba bastante estabilizado”. Luego se confirmó que el tratamiento a que fue sometido no había dado los resultados esperados.
Hacia las dos de la mañana, la única luz que permanecía encendida en los aposentos papales eran las de la enfermería instalada junto al dormitorio de Juan Pablo II. “El Papa está reposando”, dijo una fuente, “y parece estabilizado gracias a la terapia de antibióticos”.
Los médicos dicen que hace falta 24 horas para saber si sale de la crisis. Le han administrado la máxima dosis de antibióticos posible, ya que una dosis mayor podría traerle consecuencias cardíacas. Y descartaron una internación inmediata de Juan Pablo II en el policlínico católico, “porque no mejoraría la situación médica del Santo Padre”.
El profesor Rodolfo Proietti, que dirige en el hospital Gemelli los equipos de terapia intensiva, dijo que “no está prevista una internación, aunque se han adoptado todas las medidas para el caso en que deba ser trasladado aquí”.
La salud del Papa venía deteriorándose desde que fue internado por primera vez en el hospital Gemelli este año el 1° de febrero debido a una laringitis con espasmos que le cerraron la garganta y amenazaron sofocarlo. Tras nueve días internado Juan Pablo II volvió al Vaticano y el 24 de febrero sufrió una crisis respiratoria más grave que obligó ese mismo día a practicarle una traqueotomía.
Tras regresar al Vaticano el 13 de marzo, su salud continuó deteriorándose y el Pontífice lució enflaquecido y demacrado en los últimos diez días las dos o tres veces que se asomó a la ventana de sus aposentos.
En la última ocasión, el miércoles, tomó un micrófono pero sólo pudo emitir algunos sonidos ininteligibles al no poder juntar el aire necesario para hacer vibrar las cuerdas vocales. Abajo, entre la multitud mucha gente lloraba conmovida.
La agencia France Presse informó ayer por la tarde que, dentro del delicado cuadro que sufre, el Papa había perdido 19 kilos de peso desde que le practicaron la traqueotomía y le implantaron una cánula en la garganta. Desde anteayer se alimenta con una sonda nasogástrica y se confirmó que debe ser operado dentro de una o dos semanas en el hospital Gemelli para que le implanten una sonda PEG en el estómago a fin de alimentarlo sin peligros.
La PEG se coloca directamente en el estómago para poder alimentarlo con preparados vitamínicos. Según los especialistas este tipo de intervención es frecuente en pacientes con cáncer de esófago, si bien no es ese este caso. La sonda se puede mantener mientras no afecte otros órganos vitales.
El escenario más temido por todos eran las infecciones, sobre todo las broncopulmonares. El especialista Dante Bassetti dijo esta madrugada que también la infección de las vías urinarias es muy peligrosa. “Un shock séptico provocado por las toxinas liberadas por las bacterias constituye un riesgo muy grave en estos casos”, dijo.
“La infección debe ser atacada con dosis masivas de antibióticos porque es muy peligrosa”, agregó.
“En el shock séptico las toxinas son liberadas por bacterias particularmente hostiles que provocan reacciones en cadena. Las señales de esta infección son la fiebre alta y la disminución de la presión”.
Además de los antibióticos al Papa los médicos le suministraron abundantes líquidos para favorecer el lavado de los riñones y de las vías urinarias inferiores.
Uno de los mejores amigos de Karol Wojtyla, el viejo cardenal polaco Andrzei María Deskur, presidente emérito del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, dijo con lágrimas esta madrugada que “la situación es muy grave, pero estoy seguro que el Papa sigue aún con vida”.
Un experto en el mal de Parkinson, que el Papa padece desde 1992, declaró que la infección a las vías urinarias “es una típica complicación de esta enfermedad”.
El profesor Gianni Pezzoli afirmó también que “no hay motivo para que el cuadro clínico deba precipitar si el Santo Padre recibe un tratamiento oportuno”.
Al enterarse del agravamiento, mucha gente dejó sus casas y corrió en Roma hacia la zona del Vaticano, ubicada en la margen izquierda del río Tíber.
En la vía de la Conciliazione, que va del río al Vaticano, y donde se encuentra la residencia del embajador argentino Carlos Custer, la policía y agentes municipales cortaron el tránsito mientras otras fuerzas de seguridad cortaban con vallas el acceso a la plaza de San Pedro, mientras permanecían iluminadas “a giorno” la basílica y las 208 columnas que abrazan el complejo arquitectónico.
Las grandes redes mundiales de televisión tienen alquiladas desde hace tiempo y por gran cantidad de dinero las terrazas que dan a la plaza, la basílica de San Pedro y el Palacio Apostólico y garantizar desde allí las mejores imágenes previendo los agitados días que vendrán. (Ver Pag. 49, con información adicional sobre los medios y el Papa).
Desde que circuló la noticia del agravamiento de la salud del Papa, camiones con grandes parabólicas de la televisión satelital se concentraron en la zona, mientras decenas de periodistas, camarógrafos y fotógrafos se instalaban en la plaza.
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