EL PAPA VIAJÓ A POMPEYA Y PIDIÓ: "RECEN POR MI"
En un desafío a quienes pensaban que ya no volvería a viajar, el papa Juan Pablo II visitó hoy una capilla cercana a las ruinas de la antigua Pompeya y rezó por la paz mundial. Pocos días atrás, el Pontífice debió esforzarse para completar su peregrinaje de cuatro días por Eslovaquia y la semana pasada un cardenal dijo que se acercaba el fin de sus días.
El Papa lució cansado y arrastró las palabras cuando leyó sus oraciones por la paz ante unos 30 mil fieles que aplaudieron para animarlo.
Luego de un viaje de una hora desde el Vaticano en un helicóptero de la fuerza aérea italiana, Juan Pablo II llegó a la zona al borde de las ruinas de la ciudad romana. Allí recorrió en el papamóvil el trayecto desde la zona arqueológica hasta la plaza del santuario, y sostuvo que “es necesario anunciar a Cristo en una sociedad que se va alejando de los valores cristianos y hasta pierde su memoria”.
El Papa habló del conflicto en Oriente Medio y pidió “que las antiguas culturas y religiones” del continente asiático “se abran a la tolerancia y estima recíproca, en particular la tierra de Jesús, para que encuentre la paz”.
Al final de su mensaje, el Papa agradeció repetidamente a todos el “entusiasmo” y afecto con que fue recibido y pidió: “oren por mí”.
“Gracias, gracias Pompeya, gracias a todos los peregrinos por esta calurosa y bellísima acogida. Gracias a los cardenales y obispos presentes, gracias a las autoridades del país, de la región, de la ciudad. Gracias por el entusiasmo de los jóvenes. Gracias a todos. Oren por mí en este santuario y siempre”, dijo improvisando.
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