EL PARLAMENTO MÁS GRANDE DEL MUNDO NACE EN LA UNIÓN EUROPEA
Europa va en camino de elegir el mayor Parlamento del mundo: la Eurocámara, un recinto legislativo de 732 bancas a ser ocupadas por representantes de los 25 países de la UE, en unas megaelecciones que se iniciaron el jueves y que culminan hoy, con la participación de 349 millones de votantes.
La grandilocuencia del evento, sin embargo, contrasta con el espíritu apático de los europeos, desencantados de sus políticos, y acaso más entusiasmados por la Eurocopa que por las urnas.
Con todo, la elección del Parlamento Europeo no deja de ser histórica. Se trata de los primeros comicios desde que la UE se expandió hacia el Este meses atrás, sumando al “club de Los Quince” a diez nuevos miembros. Es además la elección democrática transnacional más grande que se recuerde. Y será un auténtico termómetro electoral para los partidos nacionales en sus próximas citas en las urnas en casa. Por ejemplo, en España, según el diario El País, populares y socialistas terminaron el viernes sus campañas “entre insultos”, replicando el clima de las elecciones generales españolas de marzo.
El Parlamento es el único cuerpo de la Unión que se elige por voto directo. Representa al pueblo de la UE, en contraste con el Consejo de Ministros, que encarna a los gobiernos. Hasta 1979, la Eurocámara estaba integrada con legisladores salidos de los Congresos nacionales. Pero desde hace 25 años los eurodiputados son elegidos cada cinco años para elaborar, enmendar y hasta rechazar proyectos de legislación europea, que los socios deben aplicar y contemplar en sus propias leyes.
Elegir a esta enorme Eurocámara —donde se hablan 20 lenguas diferentes— puso en funcionamiento una vasta maquinaria electoral que comenzó el jueves con las primeras votaciones en Gran Bretaña y Holanda, que siguió el viernes y ayer en Irlanda, República Checa, Letonia, Malta e Italia, y que culmina hoy, con elecciones en 18 países más.
En Italia, las elecciones serán un test clave para el gobierno conservador de Silvio Berlusconi. Todo indica que el centroizquierda liderado por el presidente de la UE y ex premier de la alianza del Olivo Romano Prodi ganará. Berlusconi sería así el tercer mandatario castigado por su adhesión a la guerra de Irak, luego del español José María Aznar —perdió las generales de marzo— y el británico Tony Blair, muy golpeado en las recientes municipales.
Es probable que, como viene ocurriendo desde el jueves, la apatía sea reina. Una recorrida por la céntrica Plaza Kléber de la francesa Estrasburgo (sede del Parlamento) parece dar la clave: ayer nadie leía con fruición Le Monde o Le Figaro, sino el deportivo L’Equipe.
Es que la Eurocopa, que comenzó ayer, parece unir más a los franceses que los discursos de socialistas, conservadores o ecologistas. La ola de “euroescepticismo” parece entenderse en una sensación de desconfianza hacia la clase política tradicional.
En el caso de los candidatos a eurodiputados, cuya labor suele ser más un enigma que una certeza para el ciudadano europeo común, se trata de un trabajo muy bien pago de entre 8 y 9 mil euros al mes, con todo tipo de dietas y viáticos contemplados.
Revertir el desinterés llevó a incluir en las listas de candidatos a figuras de prestigio, intelectuales, ex ministros y rostros famosos, de dudosa capacidad legislativa, como deportistas, cantantes y hasta una actriz porno.
Ante el temor de una elevada abstención, la propaganda cívica ha sido también una constante por estos días. “Elecciones europeas, tu voz en Europa”, rezaba ayer un cartel en Atenas, al tiempo que la prensa, la radio y la TV se lanzaron a una ardua labor didáctica sobre la “importancia decisiva de estas elecciones”.
Según los últimos sondeos, se estima que la conformación del nuevo Parlamento seguirá siendo como era, es decir: con una mayoría de bancas a manos del Partido Popular Europeo, seguido por el Partido de los Socialistas, y un tercer lugar para los Liberales Demócratas Reformistas.
Y si hay algo que seguirán faltando serán las mujeres diputadas. Y es que sólo el 31% del cuerpo es femenino, y todo apunta a que ese número sea aún menor en la nueva Cámara.
Cada país envía al Parlamento Europeo una cantidad de diputados relacionada con su tamaño. Así, Alemania, el más grande de los Estados europeos, tiene 99 eurodiputados. Malta, el más pequeño, envía apenas cinco.
Estas históricas elecciones tendrán un cierre novedoso. Y es que, gracias a un sistema informático europeo de última generación, por primera vez desde 1979, los ciudadanos europeos conocerán a partir de las 22.30 los resultados finales de las elecciones, o como les gusta decir “el queso final”, en alusión al dibujo de la composición del hemiciclo de su enorme Parlamento.
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