EL PARO DE ESTACIONES DE SERVICIO TUVO 90% DE APOYO EN EL INTERIOR
Ayer por la tarde fue difícil encontrar una estación de servicio donde cargar nafta fuera de la Capital Federal, porque el paro convocado por los dueños de las estaciones de servicio logró una adhesión del 75% en el conurbano y del 90% en el interior del país, donde la mayoría de las expendedoras son de particulares que les compran el combustible a las petroleras. En la ciudad de Buenos Aires, en cambio, sólo el 40% de los establecimientos cruzó las mangueras y no despachó nafta o gasoil entre las 14 y las 22.
El nivel de adhesión fue mayor al alcanzado en el anterior paro convocado por la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha), que le reclama al Gobierno que arbitre algún mecanismo de compensación que les permita hacer frente a las demandas de aumentos salariales del sector y les ayude a recomponer la rentabilidad, sin aumentar los precios de los combustibles.
Anoche Raúl Castellano, titular de Cecha, no estaba exultante por el grado de adhesión alcanzado por la medida de fuerza de los empresarios, porque dijo estar “desilusionado” por el resultado de la gestión que hizo ante el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
“La reunión estuvo muy mal, porque Moreno nos trató en forma descortés, con palabras groseras, con mucha agresión y, prácticamente, nos vimos obligados a retirarnos”, le contó Castellano a Clarín minutos después de salir del edificio de Diagonal Sur.
De todas maneras, el presidente de Cecha sostuvo que “no vamos a quemar las naves y seguiremos intentando dialogar con el Gobierno, que no creemos que sea sólo Moreno”. Y aseguró que “por el momento, no estamos pensando en convocar a otro paro, sino que nos tomaremos dos o tres semanas para tratar de encontrar alguna solución”.
Lo que los dueños de las estaciones de servicio quieren es que el Gobierno recorte alguno de los impuestos que se aplican sobre los combustibles, como la tasa hídrica, que grava con un 5% la nafta y se creó para recaudar fondos para los afectados por las inundaciones en la provincia de Buenos Aires, a fines de los 90.
Hace un par de meses habían comenzado a conversar con el Gobierno y hasta se habló de bajar la alícuota del impuesto al cheque para que los dueños de las estaciones de servicio pudieran darles a sus empleados un aumento salarial. Pero, dicen en Cecha, las negociaciones se diluyeron y el diálogo se acabó. Por eso ayer hicieron 8 horas de paro que se sintió en todo el país.
En Córdoba y Santa Fe, la medida de fuerza tuvo un acatamiento de más del 90%, al igual que en las provincias del Litoral, donde casi el 95% de las estaciones de servicio limitaron el ingreso a los playones con cintas de plástico. Cuando se hizo de noche, además, apagaron las luces para dejar en claro que no atenderían al público. En Resistencia solo atendieron cuatro estaciones de servicio: una de Shell, dos de Esso y una de Repsol-YPF. En la ciudad de La Rioja, sólo tres estaciones vendieron nafta.
La situación podría repetirse esta semana si los empleados de las estaciones de servicio confirman su idea de convocar a un paro por 24 horas en reclamo de un aumento salarial del 25%. Hasta anoche, la medida no había sido confirmada por el Sindicato de Empleados de las Estaciones. Los dueños de los establecimientos dijeron que apoyan el reclamo pero aclararon que su propuesta fue ayer.
Este contenido no está abierto a comentarios

