EL PARO EN MOLINOS TERMINÓ CON CONCILIACIÓN OBLIGATORIA
Los empleados de la planta rosarina de Molinos Río de la Plata (ex aceitera Santa Clara) iniciaron ayer un paro de 24 horas en reclamo de mejoras salariales y el blanqueo de trabajadores contratados. En consecuencia, se paralizaron todas las actividades en las instalaciones ubicadas en Uriburu al 3300 y se obstruyeron los portones de acceso.
La medida es el corolario del fracaso de las negociaciones paritarias en el Ministerio de Trabajo de la Nación, ya que el convenio vigente caducó el 31 de marzo pasado. De todos modos, la cartera laboral dictó anoche la conciliación obligatoria a partir de las 22 por pedido de la empresa, por lo que la medida quedará suspendida durante los 10 días que dure el nuevo ámbito de discusión. Hoy al mediodía se realizará una nueva reunión en el Ministerio, con la esperanza de destrabar el conflicto. El paro de ayer fue en simultáneo con otra planta industrial del grupo ubicada en Avellaneda.
Las demanda abarca a unos 192 empleados, y los reclamos fundamentales son dos: salario básico de 2 mil pesos y efectivización de 45 obreros que hasta ahora mantienen contratos de locación y servicios. El monto del reclamo se basa en un estudio elaborado por docentes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), que establece esa cifra como el salario que necesita un obrero calificado para vivir con dignidad.
Claudio Ciccarelli, secretario adjunto del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario, explicó que el jueves pasado “no hubo acuerdo, porque la empresa considera que el pedido es excesivo”. El reclamo de los aceiteros rosarinos consiste en que el salario básico de la categoría testigo de su convenio sea llevado por Molinos a 2 mil pesos. “Esos montos están calculados sobre las ganancias que se demuestran en el balance consolidado de la empresa. Durante 2005 la empresa tuvo mayores ganancias con menos ventas. Además, el costo salarial cayó de manera vertiginosa desde 2000 hasta acá. Si en ese momento representaba el 5,5 por ciento de las ventas, ahora representa apenas un 2,8 por ciento”, informó el dirigente.
A eso se suman los estudios que la UBA realizó en 2004 y el cálculo de actualizaciones de acuerdo al costo de vida actual. Con estos datos, se realizaron tres petitorios gremiales con propuestas de recomposición, presentados por el sindicato rosarino, el bonaerense y la federación de gremios que nuclea a ambos. Hasta ahora, según los trabajadores, la empresa no mostró voluntad de acuerdo.
Por otra parte, Ciccarelli indicó que un grupo de empleados están en la planta “al menos desde hace dos años” a través de un convenio firmado entre la empresa y la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra). “Hacen las tareas habituales del personal de planta, pero sin derechos laborales y salariales. Por eso exigimos su efectivización”, indicó el dirigente, en un reclamo que se multiplica tanto en empresas privadas como en organismos estatales.
De acuerdo al relato de Ciccarelli, la negociación paritaria comenzó en enero en el Ministerio de Trabajo, en vistas del vencimiento del convenio dos meses después. Algo similar había indicado a este diario Sergio Ocaña, de la comisión directiva del sindicato, cuando en abril pasado los trabajadores realizaron una medida de fuerza similar a la de ayer. Ocaña había explicado además que Molinos había demorado la negociación a través de mecanismos como retardar la designación de sus representantes paritarios y no presentando propuesta de aumento.
El delegado de base Walter Nardi se encargó de ligar este conflicto con el que paralizó por más de un mes la Imperial Chemical Industries (ICI), en San Lorenzo, en relación a la postura intransigente de las patronales “al momento de negociar las ganancias”. “Luego de años de ausencia del Estado , las empresas privadas consideraron que podían poner sus propias reglas de juego. Para torcer esa decisión es necesaria la presencia de gremios y sindicatos. Hay un mapa de situación que no es el de los noventa, pero tampoco el de la posdevaluación”, sostuvo.
Este contenido no está abierto a comentarios

