EL PARO Y LA VUELTA DEL FÚTBOL
No es un tema menor el que comenzará a hablarse hoy desde las 19 en la sede de futbolistas Argentinos Agremiados. Para nada. La sola mención de la palabra huelga produce un movimiento enorme entre los futbolistas y la conversación ya lleva varios días en sus bocas. El problema está latente. Para la mayoría, la quita de puntos castiga a ellos y no a los verdaderos responsables de tanta violencia suelta. Ahí no hay discusión. Pero, sobre todo en la intimidad, reconocen que esta historia parece sellada y que la idea de plantear un paro demostrando el desacuerdo ante está posición no tendrá fuerza…
Chacarita lleva adelante la bandera del paro y lo hace con el asesoramiento de Agremiados, pero por afuera del gremio. Es más, los llamados los hace un experimentado futbolista mano a mano con sus colegas de otro equipo. Y en on o en off —con más fuerza en esta instancia— la mayoría de los jugadores del equipo de San Martín insiste con la arbitrariedad de la quita de puntos y le apuntan a Javier Castrilli como el enemigo a vencer. “¿Qué tiene que ponerse él, que nunca jugó, a decir a quién se le sacan puntos y a quién no?”, le comentó a Clarín un integrante del plantel funebrero. En todo esto hay una cosa más que significativa: los jugadores de Chacarita hoy son mucho más representativos que en otros tiempos. Navarro Montoya, Pompei, Serna y Pena son voces fuertes en el ambiente… Una muestra de lo que quieren la da Mariano Mignini: “Si no se revierten estas medidas, se tomará la decisión de ir al paro. Y entonces el fútbol no arrancará”.
Lo cierto es que los jugadores de diferentes planteles que charlaron con Clarín asumen en su gran mayoría que la idea del paro es una contradicción. Y que quieren jugar ya. Hoy, en Agremiados, se hablará y se discutirán las diversas chances que tienen para enfrentarse a la quita de puntos que ya le aplicaron a Chaca, pero —sobre todo— también a la que apunta a sacar hasta 9 unidades por hechos de violencia. Lo que ya saben es que la huelga no tendría marcha atrás y que si la llevan adelante sería una jugada demasiado fuerte. Un jugador de un equipo grande explicó: “Si nos mantenemos en la postura de parar y desde la AFA dicen que esa reglamentación no la negocian, quedaremos expuestos y no podremos dar marcha atrás”.
Otro dato: varios jugadores sospechan que todo esto tiene un tufillo político y que Chacarita puede estar pagando su identificación con Luis Barrionuevo… Todos reconocen, además, que hacerle un paro al gobierno de Néstor Kirchner sería casi una locura debido a la fuerza que tiene hoy el Presidente de la Nación.
En la producción que Clarín realizó con varios jugadores para hablar de fútbol, la charla se desvió constantemente hacia el lado de la violencia y de la injusticia de la quita de puntos. El capitán de Boca, Diego Cagna, llegó con Thiago, su hijo, María Agostina, la nena, y su señora Fernanda. Enseguida les recomendó a los otros futbolistas con los que se encontró en el estudio fotográfico: “Estén atentos porque el lunes, en la reunión de Agremiados, tenemos que adoptar una posición definida en este tema de la quita de puntos”. El arquero de Racing, Mario Cuenca, dio una muestra: “No sé si la quita de puntos será la solución, pero algo tienen que hacer para frenar a los violentos”. Gustavo Bartelt, delantero de Gimnasia, fue más allá: “Esto parece un callejón sin salida. Si la ley la aplican para todos, tendremos que bancarla. El problema es que capaz que ahora la liga Chacarita; después, otro en lo inmediato; y que a la larga termine todo en la nada”.
También Leandro Gracián, de Vélez, quien llegó acompañado por su representante Miguel Korol, dijo lo suyo: “Por 10 ó 15 tipos que no van a ver el partido sino a buscar problemas sufrimos todos. No coincido con la quita de puntos, porque toca mucho al plantel. Pero si me dicen que va a servir, lo aceptaría”. Y Darío Cavallo, volante de Chicago, agregó: “La solución está fuera de la cancha, no adentro. Hay que ser más severos en las penas. Así se va a erradicar la violencia. Sacar puntos no garantiza nada”.
Pero el que sintetizó todo fue Cagna. “¿Acaso no todos saben quiénes son los que hacen lío? La quita de puntos me parece que no es la solución. Porque a los únicos que están culpando con esa medida es a los jugadores y no a los violentos. Igual, de algo estoy seguro: algo hay que hacer, así no se puede seguir”.
Así están los jugadores hoy por hoy entonces: en contra de la quita de puntos, pero sin la convicción de realizar algo tan fuerte como un paro. Ahora esperan que el juez Mariano Bergés levante la prohibición de prestar servicio en espectáculos deportivos a la Policía Federal. Ahí sí deberán decidir qué hacer. Jugar o no es la cuestión. Aunque todo indica que el fútbol no para.
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