"EL PARTIDO MÁS ESPECIAL"
Se encuentra en el mano a mano con Clarín en el lobby del hotel SoKos, en la ciudad de Lahti, y confiesa. “Siempre me pasan estas cosas. Es increíble. En la Supercopa 92 dirigía a Racing y me tocó enfrentar a Independiente, un equipo identificado a pleno con mi familia. ¿Sabés? Un familiar mío no me habló por un mes. Pero yo no busqué esto. Siempre estoy en este barullo de familia, de equipos. Qué sé yo…” Reparte una a una las tarjetas de las habitaciones a sus jugadores. Pide el estadio para practicar “ya”. Ayuda a entrar parte de la utilería. Está en todo. No se le pasa ningún detalle a Humberto Grondona, técnico de este Mexico Sub 17 que enfrentará mañana a Argentina en los cuartos de final del Mundial. Justo él, con todo lo que significa que un Grondona esté enfrente de una Selección argentina…
—¿Cómo juega este México?
—Es un equipo ordenado, que basa todo en el sacrificio y el esfuerzo. No tiene individualidades que sobresalen mucho. Pero hay buenos jugadores; entendieron que hay que trabajar el partido y que somos todos iguales, que ningún rival es más. Son obedientes y disciplinados tácticamente. Manejamos bien la táctica fija y podemos sorprender porque vamos de menor a mayor.
—Cualquiera, desde afuera, puede decir: “Grondona debe conocer de memoria a los chicos de Tocalli”…
—Los conozco por haberlos visto en el Mundial, en el Sudamericano, en Salerno. Y sé que el jugador argentino es de los mejores del mundo. Y la camiseta argentina es bárbara. No es lo mismo un chico con la camiseta argentina que con la de otro país. Ni por casualidad. Uno respeta la historia que tiene detrás esa camiseta. Pero yo debo tratar de que los míos olviden a quién enfrentan.
—¿Qué se te pasó por la cabeza cuando supiste que el rival era Argentina?
—Mirá, éste es el partido, el más especial. El que pasa estos cuartos de final llega al último encuentro y lo gana. Es el campeón. Quizás es mejor, no sé… Pero para mí la camiseta que hoy llevo puesta es la verde, roja y blanca. No tengo otra. Estaré solo y con mis colaboradores. Es que el fútbol es divino.
—¿Cambiarías el adversario?
—Es que nosotros calculábamos, mientras jugábamos con China, que ganando pasábamos a enfrentar a Nigeria. Empatamos, pero igual Colombia le metió nueve a Finlandia y Nigeria quedó afuera por sorteo. Definitivamente, en el fútbol ya no podés calcular más nada. Por más que te digan va uno a cero, dos a cero, mil a uno, es lo mismo. Jugás con el que tenés que jugar. Por más especulación que hagas.
—¿Va a ser el partido más difícil de tu vida? La referencia apunta sobre todo a lo anímico.
—Es el partido que esperé siempre. Me emociona. Pero me gusta. Por más que después no me saluden… Esto es así. Acá lo importante es uno; primero uno, segundo uno, tercero uno…
—Suponé que México deja afuera a Argentina. ¿Qué le decís a Tocalli?
—Nos vamos a abrazar. Porque el fútbol es así. Viste que recién me encontré con el profe Eduardo Urtazún y enseguida estuvimos a los besos, a los saludos. Nos conocemos bien. No habrá rencores, te lo aseguro.
—Lo vas a llamar a tu papá (Julio, presidente de la AFA) luego del partido?
—El siempre llama. El problema lo debe tener él. Seguro le preguntan para dónde va a ir. Pero yo sé que hoy debo responderle a México. Ahí me tratan muy bien. Tengo contrato hasta agosto de 2004; ahora viene el Mundial de Emiratos Arabes, al que iré como coordinador general. Hoy por hoy, me quedo allá por más que siempre aparece algo de Argentina. Igual, yo sé que si vuelvo tengo trabajo…
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