EL PARTIDO QUE JUEGAN TODOS
Más allá de las 56 mil almas que coparán cada rincón del estadio, todos, absolutamente todos, estarán pendientes de lo que suceda desde las 16.10 en la Bombonera. Es que como llegan unos y otros, se hace complicado no promocionar a Boca-Talleres como el partido del campeonato. Seguro, habrá un antes y un después…
Para los de Jota Jota es la prueba de fuego. Llegan líderes e invictos. Entregando una imagen de equipo sólido, bien parado, efectivo. Todo eso sustentado en niveles descollantes, como el Marcos Gutiérrez (si no le convierten antes de los 16 minutos sumará 487 minutos sin goles, superando así el récord cordobés que mantiene Chocolate Baley desde hace dos décadas). O como el de su capitán, Julián Maidana. O como los de Chicho Serna y Maxi Salas, los perritos de presa del medio. Y ni que hablar del goleador Aldo Osorio y la revelación, el uruguayo Piriz Alvez…
Pero así y todo, los cordobeses tienen como premisa principal sumar para zafar del descenso. Hoy, sin ir más lejos, debería jugar la Promoción para mantener la categoría. Pero están tan derechos que nadie se atreve a prohibirles que sueñen. Nadie… Sin embargo, hay quienes sostienen que esto es una nube pasajera. Entonces, ¿qué mejor que medir fuerzas ante el campeón argentino, de América y del Mundo?
Y sí: el equipo de Carlos Bianchi aparece como el enemigo número uno, el más capacitado para detener su marcha triunfal. Además de sus cualidades ya conocidas, está también invicto. Si bien el arranque fue algo dubitativo, un poco nomás, viene en levantada. Enhebró 3 triunfos en cadena (Banfield, Racing y Lanús). Y va por más, como siempre, sin descuidar la Copa.
“Es uno de los tantos partidos importantes pero no es definitorio”, fue la frase con la que Diego Cagna intentó minimizar el choque. Y del lado de enfrente, el discurso no dista mucho. “Tenemos los pies sobre la tierra. De nada nos serviría ganarle a Boca y el domingo que viene perder con Chacarita”, deslizó Maidana.
En Talleres no se anuncian cambios. Serán los mismos once que vienen de vencer a Vélez por 1 a 0. En principio, Ariel Donnet estuvo en duda. Y su lugar iba a ser ocupado por Cappelletti (el mismo que hace unos días acusó a Cascini de mala leche). Pero el santafesino se recuperó.
En Boca vuelven Guillermo Barros Schelotto (¿festejará su gol número 100?) y Raúl Cascini (cumplió una fecha de suspensión). Entran por Pedro Iarley y por Fabián Vargas, quien regresó el viernes desde Perú donde el miércoles jugó los 90 minutos para Colombia (Perea al banco).
Lo dicho entonces: los de River, los de Vélez, los Racing, los de Colón, los de San Lorenzo, bah, absolutamente todos, estarán pendientes de este partido.
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