EL PASE DE BARRIONUEVO A LAS FILAS DEL GOBIERNO
Siempre pícaro e inmune a los archivos, Barrionuevo confirmó así la semana pasada su intención de trabajar junto al kirchnerismo en Catamarca: “La política es el arte de lo posible”. Apeló a esa frase que gastó Carlos Menem, aquel de quien el jefe gastronómico fue “recontraalcahuete”, según su famosa definición.
La integración del PJ catamarqueño de Barrionuevo con el Frente para la Victoria –formado por disidentes alentados por Kirchner que ganaron las últimas elecciones- se concretará en los próximos días: negocian la unión de los dos bloques en la Legislatura provincial. Serán mayoría.
Para Barrionuevo significa más poder. Al igual que la decisión de la Cámara de Diputados de designar vicepresediente tercera del cuerpo a Graciela Camaño, su esposa, como representante del bloque Peronista Federal. Una aclaración del Gobierno y del barrionuevismo: Camaño tiene juego y militancia propios que le permitieron ser la elegida. Una admisión de las mismas fuentes: Kirchner nunca hubiera consentido que le dieran el cargo si Barrionuevo hubiera seguido como duro opositor.
¿Hubo acuerdo? Se resisten a llamarlo así. Pero… “A nosotros nos pidieron que no complicáramos la CGT y, a cambio, nos dejan trabajar tranquilos en Catamarca”, explicó una fuente cercana a Barrionuevo. Más de la mitad de los integrantes del consejo directivo de la central obrera responden a él. El liderazgo del camionero Hugo Moyano, afín a Kirchner, depende en buena medida del jefe gastronómico.
Barrionuevo ofrecerá una de las primeras muestras de compromiso con el kirchnerismo en la próxima movilización oficialista a la Plaza de Mayo, que se organiza para el 25 de Mayo. El Presidente quiere una convocatoria masiva y los gremios afines al diputado catamarqueño -no él, claro- estarán en las primeras filas.
En la Casa Rosada matizan el alcance del acuerdo. Una fuente que conoce las gestiones oficiales con Barrionuevo lo sintetizó así: “Se le pidió que dejara de operar en contra del Gobierno en lo sindical, a cambio de una convivencia política pacífica”.
¿Qué significa eso? Con una u otra visión, que Barrionuevo se mantendrá sin complicar a Moyano en la CGT y sigilosamente podrá probar suerte en su sueño de ser candidato a gobernador en Catamarca. Nadie le comprometió apoyo de Kirchner en el 2007, según coinciden las fuentes del Gobierno y del gremialismo.
La transformación de Barrionuevo fue un proceso lento. Nunca tuvo cortado el diálogo con el Gobierno pese a la abierta disputa que lo enfrentó a Kirchner antes incluso de las elecciones presidenciales del 2003.
La senadora Cristina Kirchner fue quien puso la cara para impulsar el proyecto de destitución de Barrionuevo de la Cámara alta después de que el gremialista boicoteó con actos de violencia las elecciones para gobernador en Catamarca de las que había sido excluido por decisión judicial. Por ese motivo, Barrionuevo abandonó al entonces presidente Eduardo Duhalde y apoyó a Menem para la presidencia.
Al cabo, eso le valió una ofensiva militante del kirchnerismo triunfador. Y a la larga, terminó por perder a muchos dirigentes del PJ catamarqueño. En el 2005, el Frente para la Victoria (FPV) le ganó a Barrionuevo con el impulso activo del Presidente.
Ya en el Congreso como diputado elegido por la minoría, el jefe gastronómico aplacó sus críticas. Y aumentó la frecuencia de sus diálogos con el ministro del Interior, Aníbal Fernández; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y el operador presidencial Juan Carlos Mazzon, entre otros oficialistas, cuentan dirigentes barrionuevistas. Se acomodó en el bloque Peronismo Federal, pero optó por el sector kirchnerista cuando se planteó el debate interno que terminó en ruptura.
Este mes, el ministro del Interior celebró en una reunión con intendentes barrionuevistas el ingreso del PJ catamarqueño al FPV. Y elogió “la amplitud de criterio” del gremialista.
Pero hasta ahí llega la exposición pública. Dante Camaño, cuñado de Barrionuevo y número dos de los gastronómicos, dijo: “Tanto el Presidente como Barrionuevo tienen caracteres muy fuertes. No veo posible que surja una amistad o algo por el estilo”. Añadió que, aunque no le simpatiza, Kirchner “conduce el peronismo, y el presidente del peronismo encolumna a todos”. Camaño podría sumarse en breve a la Cámara de Diputados si el kirchernismo lo ayuda: si se le quita la banca a Luis Patti, el cuñado de Barrionuevo debería jurar en su lugar.
A Kirchner lo incomoda que se hable de un pacto con Barrionuevo. Por eso, sus allegados aclaran que lo que se buscó es permitir la unidad de los peronistas en Catamarca. Y aseguran que jamás el Presidente apoyará su candidatura a gobernador.
El ruido es inevitable. “Acá no hay lugar para las viejas formas de hacer política”, se quejó Lucía Corpacci, delegada del PAMI en Catamarca, figura cercana al Presidente y prima del ex gobernador menemista Ramón Saadi (otro reciente converso kirchnerista).
Barrionuevo tomó distancia: “No me volví kirchnerista. Yo estoy ayudando en lo que puedo. Hay que dejarse de joder con las cuestiones personales”. Lo traducen sus asesores: “Le encantaría ser gobernador. Nadie le prometió nada, pero cuando llegue el 2007 y salgan a medir, vamos a ver qué pasa”.
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