EL PERFIL PSICOLÓGICO DEL MÉDICO DE LA POLICÍA QUE EVALÚA LA SALUD MENTAL EN LA FUERZA
El médico encargado de velar por la salud psíquica de la policía del sur santafesino es un “psicópata” con “núcleos psicóticos en su personalidad”, según afirmó una junta médica oficial en 1998. Rosario/12 accedió a los certificados que prueban las alteraciones psíquicas del comisario Jorge Velasco, refrendadas por un psicólogo policial que trabajó a sus ordenes durante tres años. El mismo profesional denunció además que “desde principios de 2001, Velasco reincorporó a una importante cantidad de policías a los que les devolvió su arma para trabajar en la calle cuando no estaban en condiciones de hacerlo”. Curiosamente el año en que -entre otros hechos sangrientos protagonizados por hombres de la fuerza- tuvo lugar la represión de los saqueos ocurridos en diciembre con el saldo de ocho vidas.
-¿Un psicópata podría controlar la salud mental de la policía?-preguntó Rosario/12
-Podría, pero el resultado sería nefasto -contestó Albornoz. Los resultados están a la vista.
Héctor Albornoz es psicólogo de Medicina Legal de la Unidad Regional 17, con asiento en San Lorenzo. Su rol es el de periciar psicológicamente al personal policial, a quien evalúa a modo de psicólogo laboral para ver si están en condiciones o no de prestar servicio. Durante los años 2001, 2002 y 2003 se desempeñó en la delegación sur de Medicina Legal que nuclea a estas secciones de las siete unidades regionales del sur santafesino. Desde el 2001 el comisario Jorge Velasco es el jefe de la delegación sur. La dependencia funciona en el edificio de Dorrego 960.
Albornoz fue consultado por este diario para que analice la información contenida en varios certificados médicos que abordaban sobre su salud psíquica en 1998. “Primero habría que recordar que el propio Velasco decía a sí mismo que era un psicópata, y que le gustaba hacer maldades. Algo que se puede corroborar al leer estos certificados firmados por una junta médica en el Colegio de Médicos en el 98 donde dejan constancia de severos trastornos de la personalidad, con cuadros depresivos reactivos, que tenía dificultad en el control de sus impulsos, dificultades en las relaciones interpersonales. Y si tenemos en cuenta que es un oficial jefe que está a cargo del área médica que tendría que controlar el accionar de otros profesionales, me parece que es el algo delicado”.
Según Albornoz, “un psicópata es un individuo que tiene trastornos en la estructuración de su personalidad, tiene características en su manejo que rayan con el sadismo. Un psicópata es perverso y disfruta precisamente de serlo, tiene una actitud manipuladora, generalmente son seductores en su trato. Tiene conductas antisociales y se siente con el derecho a hacerlo, vulnerar el derecho de los demás y lo que a nosotros desde el sentido común un atropello o un abuso, el psicópata se siente con derecho a hacerlo. Son refractarios al castigo o al peligro, es decir que no temen al castigo por un mal accionar”. Albornoz, aclara que “un individuo no puede ser un psicópata por un tiempo, porque esta es una estructuración de la personalidad”.
Con respecto a los núcleos psicóticos de la personalidad, Albornoz explicó que “son componentes que se advierten en el actuar del individuo compatibles con una psicosis, es decir una estructura de la personalidad que tiene un corte con la realidad, o sea con los parámetros con los que nos manejamos, como represión e inhibición en las acciones por convención social. El psicótico esto no lo vivencia del mismo modo, y es todo inconsciente puesto en movimiento”. Para el psicólogo “el paciente descripto en estos certificados médicos, tiene conductas compatibles con el Velasco, que tuve como jefe”.
Y recordó que durante el tiempo en que le tocó trajabar junto a él, “tuve cruces de criterios porque mientras yo sostenía que un efectivo no podía trabajar porque no estaba en condiciones psíquicas al no controlar su impulsos o mostrar inestabilidad emocional, Velasco me compelía a que lo reintegre igual, sin tener en cuenta mi criterio”.
Para el profesional, “fue muy notorio en el 2001 cuando Velasco se hizo cargo de Medicina Legal la reincorporación compulsiva de personal que estaba tanto en tareas diferentes, como con carpeta médica en su domicilio”.
Para Albornoz el hecho de que haya habido policías que estaban con carpeta médica en su casas, era porque lo necesitaban. “Nadie podría decir que se les daban con liviandad las licencias, porque podrían haber trabajado en su defecto en tareas administrativas, sin uniforme sin armas, y sin tener a cargo detenidos. Si los envíabamos a otra tareas era porque lo necesitaban. Pero Velasco nos acotaba este criterio de manera abrupta porque decía que necesitaba que se reintegraran a tareas específicas con armas. Y no todos estaban en condiciones y allí surgían las diferencias de criterio”.
“Esto -agrega Albornoz- se notaba después en el servicio porque había personal que no estaba en condiciones de estar trabajando y menos con un arma. No pocas veces se encontraron involucrados en episodios delictuales ya sea como víctimas o como imputados por no poder manejar con buen criterio la función que realizaban. Y el accionar del policía debe ser implacable porque la policía no la elige la sociedad, sino que se la imponen. Así que creo que bregar por la salud psicofísica del policía me parece que debe ser un gesto implacable”.
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