EL PIBE DE 19 AÑOS LOGRO SU BAUTISMO DE FUEGO EN EL ATP BUENOS AIRES
Esta vez, el escenario de la aparición fue la cancha 2 del Buenos Aires Lawn Tennis. Pero no se habla de fantasmas o milagros, sino del bautismo de fuego de un nuevo integrante de la Legión nacional: Juan Mónaco. Porque este pibe nacido en Tandil hace 19 años venció al ecuatoriano Nicolás Lapentti por 7-6 (7-2) y 6-1, en el primer partido de su vida que juega en un cuadro principal de ATP.
Entrenado ahora por Luis Lobo, este hincha furioso de Estudiantes de la Plata (“lo sigo a todas partes y si no puedo, lo veo por Internet”, dice), está 223 en el ranking mundial -ascenderá cerca de 20 lugares- y a principios de año ganó el challenger de San Pablo, sobre cemento. Como el año pasado, además, también conquistó cuatro Futures —ya había ganado otro en 2002—, la organización del torneo le dio una invitación especial para que participara aquí. Y no falló en su debut porque bajó a un ex top ten y ahora 59 del mundo. “Estoy muy contento y no me presioné. Intenté disfrutar en la cancha todo el tiempo”, explica Pico, el sobrenombre con el cual lo alentaron cerca de mil personas que no fueron muy fieles. Es que a las 12, cuando terminó el tie break, empezaba el partido del otro tandilense, Mariano Zabaleta, y muchos se fueron a la central.
Igual, los que se quedaron, pudieron ver a un jugador diestro que pega el revés a dos manos, que es bastante consistente y táctico. Ayer, en momentos importantes, no le tembló la mano, jugó concentrado y con muchas ganas. Mónaco ya empieza a tener el sello de la camada nueva de los tenistas argentinos: juega también en canchas rápidas. “Me siento cómodo en esa superficie y también en polvo de ladrillo. Por ahora nunca jugué en césped o sintético”, explica este pibe que se inició en Independiente de Tandil con Marcelo Gómez.
Sin embargo, su historia es un poco diferente a los colegas de la Legión. Este chico que da gemidos cada vez que impacta la pelota, se fue de su casa a los 15 años. Primero a Miami, a la Academia de José Luis Clerc y Colon Nuñez, y al año siguiente a España. Allí estuvo dos temporadas y como no se sentía muy cómodo regresó a la Argentina. “Con Batata (por Clerc), aprendí muchas cosas. Entre otras, cómo ser más agresivo en una cancha”, comenta Mónaco, cuyo rival en octavos será Juan Chela.
Juega con gorrita, y sus rulos se asemejan a aquellos que mostraba José Acasuso cuando desde la qually llegó a la final de este certamen, en 2001. El puño en alto, el grito en la garganta, un tenis prolijo, son algunas de las postales que Mónaco imprimió en el Buenos Aires. Y hasta redondeó su día histórico porque junto a Guillermo Coria ganó en su debut en dobles. “Guillermo, junto a Safin y Zabaleta, son mis ídolos”, confesó quien en diciembre fue campeón del Interclubes con Deportes Racionales.
Los torneos de Buenos Aires siempre le dan una posibilidad a los jóvenes. Por ejemplo, a Coria y a Nalbandian. Ahora le tocó a Mónaco. Que lo aproveche.
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