EL PJ PEDIRÁ MÁS TIEMPO PARA ARMAR SU LISTA DE CANDIDATOS
¿Quiénes van a integrar la lista de candidatos a diputados del PJ?
Esa es la incógnita que entre otras cosas motivará un pedido de prórroga en el cierre de listas. Pero no parece una cuestión de tiempo, sino de nombres. En ese sentido, los altos índices de aceptación que muestran Néstor Kirchner y Carlos Reutemann no se trasladan a ninguno de los posibles candidatos. Esto es seguido con preocupación en la Casa Rosada, ya que la insistencia en la frustrada candidatura de María Eugenia Bielsa terminó esmerilando la figura de Horacio Rosatti -prematuramente lanzado por un Juan Carlos Mazzón- a lo que se agregó más tarde la fuerte intentona -encabezada por el mismo operador de la Casa Rosada- para que el Lole pusiera su nombre en la boleta. Así las cosas, en las últimas horas se puso en marcha un festival de nuevos nombres que van desde Laura Venesia hasta Roberto Rosúa, sin dejar de mencionar al rafaelino Ricardo Peirone, al santafesino Julio Gutiérrez, y hasta el retirado Marcelo Muniagurria. “Hay temor de que ocurra un nuevo Santiago del Estero” dicen algunos dirigentes del PJ santafesino, recordando la derrota electoral del PJ, y preocupados por esta situación que presenta un final abierto.
Lo que hay
Ya hay una certeza: María Eugenia Bielsa no va a ser candidata a diputada nacional. En cambio hay muchas dudas, que a lo largo de la próxima semana necesariamente deberán disiparse. Por orden de importancia ‑‑de los personajes involucrados‑‑, el “no” de Carlos Reutemann aparece en primer lugar. “Es una idea descabellada”, dijo el Lole para desinflar su candidatura, y la vinculó a la aparición de la noticia “publicada en algún medio”. No fue algún, sino algunos, y la primera versión se dio a conocer el día del periodista (7 de junio) por un canal de televisión y una radio de Rosario.
Pero, ¿cree de verdad Reutemann que “la idea descabellada” es producto de la imaginación periodística, o es el modo elegante que encontró para desacreditar la operación que desde los despachos de la Casa Rosada se puso en marcha frente a la irreductible posición de la vicegobernadora?
Nadie de la primera línea del gobierno nacional va a asomar la cabeza para hacerse cargo de la movida. Al único que se lo vió cerca del Lole la semana pasada fue a Juan Carlos Mazzón. Más allá de eso, vale la pena dedicarle algunos párrafos a recordar el “in‑crescendo” de la relación de Kirchner con el ex‑piloto de formula uno.
El fuego amigo
Después de instalarse en la Casa Rosada aparecieron algunos chispazos con Reutemann que giraron entorno al dinero que la Nación le había enviado a Santa Fe después de las inundaciones. Por entonces la relación del gobierno con Jorge Obeid era buena ‑salvo Alberto Fernández que había apostado al triunfo de Hermes Binner en las elecciones para gobernador‑. Pero aún así, la figura de Reutemann se destacaba con luz propia en la monocromía que pretendía el kirchnerismo ‑en cierne‑ y eso visto desde Buenos Aires generaba alguna intranquilidad. La cuestión era entonces resolverlo; y después de un año de tirantez, empezó en el Senado a construirse un vínculo político entre el Lole y la senadora Cristina Fernández, que fue fortaleciéndose en silencio. En paralelo, la pretensión de algunos hombres cercanos al Presidente entorno a que Obeid hiciera algo parecido a lo que hizo Felipe Solá en su relación con Eduardo Duhalde, se diluía con el paso del tiempo, porque el gobernador ‑más allá de sus diferencias, y hasta reproches acallados‑ nunca descuido su “sociedad política” con Reutemann.
“Es probable que al Turco le estén cobrando que no enfrento al Lole ‑como hizo Felipe con Duhalde‑ y por eso lo bombardean, podría decirse que es víctima del “fuego amigo” dijo a Rosario/12 un dirigente del PJ ensayando una explicación a la encuesta que elaboró Artemio López y que generó malestar en el gobierno provincial, no ya por los números que contenía sino por el origen y la oportunidad de la aparición.
Pero esta situación que se da únicamente en Santa Fe ‑donde el gobernador no es el único referente partidario‑ ha generado en la política provincial una expectativa desmedida entorno a la elección de diputados nacionales. Se trata de un comicio que por ser para elegir legisladores no genera entusiasmo en el electorado. Generalmente son elecciones de partidos ‑a diferencia de la elección de Intendentes o Gobernador‑ y cuando se trata de las de mitad de mandato presidencial, guste o no, se juega principalmente el apoyo o el rechazo al gobierno.
Los ojos puestos en la lista
En Santa Fe, como ha sucedido casi siempre, la oposición “pica en punta” y después gana el peronismo. Eso no quiere decir que siempre será así, pero el Socialismo repetiría un grave error si empieza a “gastar a cuenta”.
En el peronismo, la responsabilidad de la elección ya no podrá ser cargada en la cuenta personal de Jorge Obeid. No sólo porque el Presidente “va a estar con los dos ojos encima de lista” (sic Reutemann) sino porque el Lole ya esta “pegado” con una elección que en principio pensaba acompañar en un segundísimo plano, y que ahora lo tiene como co‑protagonista a partir de la cantidad de veces que ha ido a la Casa Rosada y las que todavía tendrá que ir.
A la hora de empezar a buscar candidatos alternativos para encabezar la lista, el Lole habría sugerido el nombre de Marcelo Muniagurria ‑que hizo lo que esperaban que hiciera la Bielsa en los años de Menem‑ para ser el numero uno. Acalladas las carcajadas, se pasaron a otros nombres y en ese punto la idea del Lole encabezando era la menos “descabellada”.
Alguien pensó en Norberto Nicotra ‑difícil por su proximidad al duhaldismo‑ otros en Julio Gutiérrez ‑nyc santafesino poco aconsejable para enfrentar a Binner‑ no falto el que nombrara a Omar Perotti ‑el exitoso intendente de Rafaela‑ pero que dijo estar “en la misma sintonía que María Eugenia Bielsa”, hasta se pensó en Héctor Cavallero ‑que se reunió el lunes a la mañana con Obeid pero que negó que le pidiera el gobernador que “bajara” su candidatura, que según el encuestador del Presidente cosecharía ahora 13 puntos‑.
Frente a este panorama ‑de una sola certeza, de una “idea descabellada” y de muchas dudas‑ la figura de Horacio Rosatti reaparece con la módica pretensión de no “piantar votos” y de que sea asociada a la imagen presidencial. Ambos requisitos parecen cumplirse.
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