EL PLAN DE IBARRA PARA QUE SE VOTE A FINES DE MAYO
A fines de mayo, cuando estén por cumplirse cinco meses de la tragedia de Cromañón, los porteños irían a las urnas para decidir si Aníbal Ibarra debe continuar o no en su cargo. Eso es lo que estiman en el Gobierno de la Ciudad, donde ya comenzaron a diseñar la campaña de recolección de las firmas necesarias para el referendo.
Pese a que el Tribunal Superior de la Ciudad de Buenos Aires recién resolverá el miércoles el pedido de Ibarra para evitar las firmas, en el Gobierno porteño ya dan por seguro que el planteo será rechazado.
Para no perder tiempo, los funcionarios de Ibarra le pedirán esta semana ayuda en la recolección a las 107 ONG que, con las Abuelas de Plaza de Mayo a la cabeza, respaldaron al jefe de Gobierno porteño antes de su presentación en la Legislatura y denunciaron un intento de “golpe institucional de la derecha”.
El jefe de Gabinete de Ibarra, Raúl Fernández, le dijo a Clarín que, con la colaboración de las organizaciones sociales, “a fines de marzo” se podrían terminar de juntar las 519.598 firmas (20 por ciento del padrón) que exige la Constitución porteña para el referendo revocatorio.
A partir de allí, y siempre según la ley, existe un plazo máximo de 90 días para realizar la elección. En un cálculo que parece optimista, Fernández supone que la convocatoria se podría hacer a mediados de abril y el referendo “a fines de mayo”. Por ejemplo, el domingo 29.
El apuro tiene dos explicaciones. Por un lado, evitar la superposición con las elecciones legislativas que se harán en la Capital —junto a las de todo el país— el 23 de octubre. Por el otro, —y siempre pensando en que la gente votará mayoritariamente por que Ibarra se quede— tratar de recuperar la gestión del desgaste que sufrió luego del incendio del 30 de diciembre de 2004 en Cromañón con 192 víctimas.
“No se puede ir más allá de junio”, reconocen los ibarristas en privado. De todos modos, y como no existen antecedentes, es difícil imaginar de qué manera funcionará el mecanismo de las planillas con las firmas.
Ya está claro que el Tribunal Superior no las repartirá todas juntas. Entregará una primera tanda —de entre 10 mil y 50 mil— y luego dará más a medida que vaya recibiendo las planillas completas. Así, comenzará a “verificar la legitimidad y validez de las firmas presentadas” para no dejar toda la supervisión de los datos para el final.
“Si nos dan sólo 10 mil planillas por vez estaremos hasta el año 2048 juntando firmas, necesitamos que nos entreguen por lo menos 50 mil en cada oportunidad”, le dijo a este diario un funcionario del gobierno porteño.
El ibarrismo ya decidió que saldrá a hacer campaña para apurar la recolección y colocará mesas de promoción en la calle. Al mismo tiempo, aseguran que no habrá “sobreactuaciones” y que el jefe de Gobierno porteño no recorrerá personalmente las calles en busca de firmas.
El referendo será obligatorio y vinculante —esto es, Ibarra deberá hacer lo que allí se resuelva—. De hecho, Fernández reconoció ayer que si Ibarra pierde no podrá seguir en su cargo, incluso si no vota en su contra más del 50 por ciento del padrón que establece como mínimo la Constitución de la Ciudad.
En la práctica, el referendo se desarrollará como cualquier elección, con mesas en las escuelas y también un “viático” para las autoridades de mesa. La única diferencia será que en el cuarto oscuro habrá esta vez sólo dos boletas: una por el SI y otra por el NO a la revocatoria de Ibarra.
De acuerdo a la ley, los partidos políticos podrán designar fiscales de mesa para controlar la elección. Habrá que ver entonces que hacen los principales dirigentes de la oposición que, al menos hasta ahora, rechazaron el referendo. Salvo Ricardo López Murphy que, aunque prefiere el juicio político, ayer le dijo a Clarín que votará para que Ibarra se vaya.
También habrá que ver cuál es la actitud del Gobierno Nacional, que continúa con su estrategia de “apoyo silencioso” al jefe de Gobierno.
Cerca de Ibarra reconocen que la convocatoria al referendo fue fundamental para comenzar a cambiar el clima que existía después de la tragedia.
“Hasta el momento de la elección vamos a seguir adelante con todos los planes de Gobierno”, aseguró Fernández, principal ideólogo de la iniciativa junto al vicejefe porteño, Jorge Telerman.
Por lo pronto, se anunció que para los secretarios y subsecretarios de la Ciudad no habrá feriado de Carnaval, por lo que deberán trabajar normalmente mañana y el martes.
Este contenido no está abierto a comentarios

